Por Francisco Martirena Auber
@martirena74

En una nueva tanda de aumentos, las cadenas de hipermercados, supermercados provinciales, autoservicios, almacenes y centros mayoristas comenzaron a subir los precios de varios productos hasta el 15 por ciento, luego de que durante la semana el aceite, la harina y el arroz se incrementaran un 5 por ciento, ya que son artículos que están “atados” a la cotización del dólar estadounidense.

De acuerdo con fuentes del sector consultadas por Crónica, la empresa Arcor dispuso incrementos del 10 al 15%; Unilever, de entre 6 y 7%; Dulcor, de entre 7 y 12%, y también tiene previsto hacerlo Nestlé. De la misma forma, se remarcarán los fiambres, lácteos, yerbas y la lavandina.

“La situación es terminal porque los proveedores nos matan con los aumentos”, dijeron desde las cadenas de supermercados. La decisión de las empresas nucleadas en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) desairó nuevamente al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, quien en octubre último se había aventurado a señalar que “en los próximos meses los precios se desacelerarán”.

La remarcación de bienes tan sensibles como el aceite, harina y arroz resulta un “mazazo” a las expectativas oficiales que esperan una baja de la inflación y consecuentemente, de los precios finales para el consumidor.

En un escenario donde se espera una inflación menor en noviembre, desde una de las cadenas dijeron a este medio que “sigue la ola de aumentos. Estamos claramente en el escenario de estanflación y no vemos una salida cercana”.

Más rentabilidad

Otras fuentes señalaron que las empresas apuestan todavía por mayor rentabilidad, a pesar de la baja en el consumo, un fenómeno que se observa muy especialmente en el mercado argentino. Luego del último trimestre del 2017 que tuvo un alza frente al año anterior por el cobro de incrementos en las paritarias, vino un período de caídas en el consumo.

“El gran problema es que la inflación de la canasta básica está muy por arriba de la general”, se indicó. “En los supermercados, la situación es terminal porque los proveedores nos matan con los aumentos. Incluso en más de una cadena se habla de cierre de locales y despidos”, se alertó.

Asimismo, sobre el comportamiento del consumidor, se repite la tendencia de los meses previos, ya que “la gente compra en cantidades reducidas, aunque venga varias veces en el mes. Además, sigue comprando marcas más baratas”, señalaron.

La disparada de la divisa estadounidense tiene y tendrá el inmediato reflejo en las góndolas, en parte por los componentes importados y también por las conductas especulativas que siempre aparecen en el empresariado, lo cual deriva en la licuación del poder adquisitivo.