L os precios de los cigarrillos de Massalin Particulares subirán a partir de este lunes un 5% en promedio "para afrontar la suba de sus costos", informó la empresa. Su competidora, Nobleza Piccardo, aseguró, por su parte, que esta vez no acompañará la medida.

Se sumarán así al incremento de servicios públicos, que comenzarán a regir el mes que viene, con el transporte como punta de lanza, y a otros que ya se aplican desde este mes, como la telefonía celular y la medicina prepaga.

También es inminente una nueva alza en el precio de los combustibles líquidos.

Massalin Particulares subrayó que "el sector tabacalero soporta en la Argentina una alta presión fiscal, que se ubica entre las más elevadas a nivel mundial, situación que se mantuvo con la última y reciente reforma fiscal".

Las estadísticas marcan que uno de cada cinco hombres de nuestro país es adicto al tabaco, mientras que el porcentaje se reduce al 14% en el caso de las mujeres.

Entre las principales marcas que la firma comercializa se encuentran Marlboro, que costará $58 en su versión KS y $59 en su versión box y Philip Morris, que subirá a $55 el paquete y $56 la caja.

Por su parte, Chesterfield pasará a valer $46 y $48 en sus versiones, al tiempo que otras marcas como Benson & Hedges, Parliament y Virginia Slims tendrán un costo de $64.

Asimismo, recordó que en los puntos de comercialización de todo el país está prohibido modificar los precios de venta al público de los cigarrillos publicados por las empresas tabacaleras.

Cambio de hábito

Un estudio de tabaquismo de la Federación Interamericana del Corazón (FIC) asegura que uno de cada 10 fumadores cambió de alguna manera su comportamiento en relación al tabaco, pero esto no sólo se tradujo en una reducción del número de cigarrillos consumidos diarios (81,7 por ciento).

En este sentido, el 51 por ciento optó por comprar paquetes más chicos; el 26,7 por ciento se cambió a una marca más barata; el 19,5 por ciento comenzó a comprar unidades sueltas; el 8,7 por ciento se pasó a la versión electrónica y el 6,2 por ciento empezó a armar sus propios cigarros.

Las empresas productoras alertaron, por su parte, sobre el crecimiento de la venta y distribución de cigarrillos "truchos", que se comercializan a menor precio y suelen no tener ningún tipo de control de calidad y seguridad.