Por Florencia Golender
@flopa01

En el caso de los alimentos, un relevamiento sobre comercios del conurbano indica que de enero a abril, el alza fue del 10%, mientras que entre mayo y junio, subieron casi 14%. Un total del 24% para la canasta básica de comida, mientras la inflación general se estima del 17%, ponen de relieve el retraso de los salarios. Según el seguimiento mensual de precios de la Canasta Básica de Alimentos (CAB) del Índice Barrial de Precios (IBP) en 480 comercios del Gran Buenos Aires, en junio su valor se incrementó 5,62%, acumulando un aumento del 23,46% desde diciembre pasado.

“Ya el año 2017 la canasta básica estuvo por encima de la inflación general promedio. Este año, al contexto de incremento de las tarifas (servicios energéticos y combustibles), se suma la devaluación”, le explicó a “Crónica” Isaac Rudnik, director del Instituto de Investigación social, Económica y Política Ciudadana (Isepci).

“Las consecuencias de la crecida del dólar sobre los alimentos son inmediatas, ya que son productos que se exportan. Por ejemplo, los granos son el primer eslabón de muchas cadenas productivas”, aseguró.

En diciembre una familia de dos niños/as y dos adultos requería $6.144,98 para cubrir sus alimentos indispensables, seis meses después necesita $7.586,43 para solventar los mismos productos. La crecida del dólar, que pasó de $18,76 en enero a cerrar el último viernes a $28,82, es el motivo principal por el cual aumentó 14% la comida de los bonaerenses sólo entre mayo y junio.

Pero vale detenerse en “otra variable insoslayable como es el ajuste de la tarifas de los servicios y de los combustibles”, agregó Rudnik. Ocurre que varios rubros de alimentos “necesitan refrigeración para llegar a la góndola en condiciones”, puntualizó el titular de Isepci, además, el traslado es uno de los costos fijos para el campo y “los combustibles no paran de aumentar, ese costo se traslada al precio final”.
El panorama de la inflación.


Por la carretera
La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac), publicó esta semana su índice de junio y asegura que el transporte de mercadería por carretera sufrió una suba de costos del 3,82%.

El acumulado para el primer semestre es del 15% y de un 34,3% si se consideran los últimos doce meses. Atribuyen ese escenario, también, a las decisiones del equipo económico nacional al destacar que el combustible trepó un 16,7% de enero a junio, con un alza acumulado del 33,7% desde la desregulación del mercado de hidrocarburos, en octubre de 2017.

Pequeños y medianos
Para los comercios pequeños y medianos “el problema es doble” porque tienen aumento de los costos de producción y caída de las ventas. “Los negocios barriales están en problemas ya que les aumentan los costos fijos pero no pueden trasladarlo del todo a precios por la caída del consumo”, analizó.

En cambio, las grandes cadenas pueden compensar “con la pérdida de volumen, es decir de stock, para mantener ingresos”.

Esto se observa claramente con la cantidad de descuentos que ofrecen los supermercados por llevar una mayor cantidad del mismo producto. Consultado por la posibilidad de implementar algún control sobre los precios de las góndolas, Rudnik sostuvo que “en la comercialización no hay control alguno” y sugirió “por lo menos, proteger los artículos de consumo básico con un precio sostén”.
Canasta de alimentos.


El turno de la carne
De acuerdo con el relevamiento de Isepci, durante el primer semestre los productos de la carne fueron los que más aumentaron (26,16%), seguidos por los de almacén (24,17%) y los de verdulería (17,32%).

“El año pasado, el precio de la carne se mantuvo estable y fue el rubro que menos subió. Si bien el salto de este año se debe a la suba del dólar, la carne tiene la particularidad de necesitar una cadena de frío muy estricta. En este sentido, la suba de las tarifas energéticas es determinante”, indicó el analista.

En los tres rubros evaluados, el incremento semestral es superior a la inflación promedio. Durante el año pasado, la misma canasta básica de alimentos también estuvo unos puntos porcentuales por encima del índice general de precios.

“Para 2018, se estima que esa diferencia será mayor”, pronosticó Rudnik ya que “el gobierno nacional apuesta a la desaceleración del precio de los alimentos a partir de una drástica retracción del consumo”.

“Con menos plata en el bolsillo, la gente no compra tanto y para el gobierno eso será suficiente para frenar a los precios, aunque ya estamos midiendo que eso no es tan así”, razonó.

“Puede haber una desaceleración de la canasta básica porque la gente consume menos, pero no va a ser porque no lo necesite, sino porque no lo puede pagar”, concluyó Rudnik .