"Mi mayor necesidad es juntar a mi familia", reflejó con desolación Roberto, un taxista que en su momento fue premiado por las autoridades de su ciudad luego de restituirle a una pasajera más de 20.000 pesos. Sin embargo, ya en ese entonces atravesaba una delicada situación familiar y económica, puesto que no contaba con los recursos para afrontar el tratamiento de uno de sus hijos por una afección respiratoria.

No obstante sus penurias se agravaron, debió alojar a sus seres queridos en diferentes hogares mientras conduce su taxi casi 20 horas diarias para construir su propia vivienda. El 6 de octubre de 2016 Roberto López protagonizó un admirable accionar, propia de su honestidad, cuando advirtió que en el interior de su vehículo se hallaban 23.000 pesos que olvidó una pasajera.

La mujer arribó a su taxi en la Terminal de Ómnibus de La Plata y descendió en el Hospital de Niños de dicha ciudad, y a los pocos metros Roberto descubrió un sobre con el dinero en su interior. Pero al chofer le quedó grabado la confesión de su clienta en el trayecto: "ella me dijo que ese día alquilaba una casa para que su hija, que sufría cáncer, pueda vivir en mejores condiciones. Yo la entendí porque me pasaba lo mismo".

Por aquel entonces, uno de sus diez hijos, Yamil, de 4 años, se encontraba internado en el mismo centro de salud infantil por un cuadro de neumonía, a su vez su esposa también permanecía hospitalizada en otro establecimiento. Por si fuera poco, "entraron a robar a mi casa y la destruyeron. Por eso me tuve que ir a vivir a otro lado porque mi familia no quería volver ahí".

Mientras recibía felicitaciones de parte de las autoridades, el taxista redoblaba sus esfuerzos para encontrarles un techo provisorio a su mujer y a sus niños. Ella reside en Ensenada, en una humilde propiedad, junto a Yamil y sus dos hijos menores de tres y un año. En tanto, el resto de sus chicos se alojan en los domicilios del novio de su hija de 16 años, y de la hermana de aquél.

Al mismo tiempo, Roberto vive en su taxi, en el cual pasa casi veinte horas al volante para garantizarles un plato de comida a cada uno de sus chicos, como asimismo poner en marcha la construcción de su casa en un terreno de Melchor Romero. Al respecto, el hombre le reconoció a Crónica que "en marzo me quedé en la calle porque no pude seguir pagando el alquiler".

El anhelo del conductor es edificar una casa acorde al estado de salud de Yamil, quien sufre afecciones respiratorias por una malformación pulmonar, y así alcanzar su máximo sueño, reunir a toda su familia. En tanto, "sólo duermo dos horas donde está mi mujer porque no paro de pensar en todo lo que necesito para tener a todos conmigo. A veces si tengo un tiempo, descanso un poco en la parada de taxi". Una triste realidad que necesita ayuda, la cual puede manifestarse llamando al (0221) 153601022.