La declinada actividad industrial y comercial en la Argentina provocó una abrupta caída en la demanda de energía eléctrica y un estancamiento en el consumo de gas. Según el último informe del Instituto Argentino de Energía Gral. Mosconi, en enero pasado la demanda total de energía eléctrica cayó 5,3% frente al mismo mes del año anterior.

La cifra va en línea con los últimos números del Indec sobre el uso de la capacidad instalada en las fábricas, actualmente al 50%. En sectores como el textil (30%) y el automotriz (20%) está casi frenado el uso de máquinas. nEn el primer mes de 2019 la demanda total del sistema fue de 11.693 GWh, mientras que un año atrás fue de 12.350 GWh. Si bien el fuerte descenso se sintió en todas las categorías de consumidores, las más golpeadas fueron las vinculadas a la producción y el trabajo, en la actualidad en franco retroceso.

La demanda de energía eléctrica residencial disminuyó 4,9%, la comercial se redujo 3,6%, y la industrial un 7,9%, remarcaron desde el Mosconi, en base a datos oficiales de Cammesa. En los hogares el factor común fue el impacto del tarifazo, que obliga a reducir el consumo y modificar comportamientos habituales.

Pero el derrumbe tiene otra explicación complementaria. "La caída interanual en la demanda industrial de energía eléctrica está correlacionada con la reducción de la actividad económica e industrial conforme muestran los índices EMAE e IPI-M para los últimos meses", subrayaron los expertos.

El Estimador de Actividad Económica de diciembre se retrajo 7% en un año, mientras que el Índice de Producción Industrial Manufacturera retrocedió 10,8% en enero. El gas entregado en diciembre de 2018 totalizó 3.109 millones de m3. Las cifras de Cammesa arrojan una caída de 9,5% en términos interanuales, con un estancamiento del consumo en los hogares.