Pagar sueldos o pagar la luz. Con duras críticas al servicio que reciben de las empresas prestadoras y amenazando con tener que despedir empleados para poder pagar las boletas, las pequeñas y medianas empresas (pymes) industriales reclamaron este domingo un congelamiento de las tarifas, "al menos hasta que se vea el resultado de algún plan de obras que mejore el servicio".

El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, alertó que las empresas industriales podrían "reducir su personal para hacer frente al pago del servicio eléctrico".

Según un informe técnico generado por la entidad, la demanda residencial a nivel nacional cayó un 2,3% interanual, y a pesar de temperaturas más bajas que en 2016, el año pasado se registraron aumentos del 63% en la cantidad de usuarios afectados por deficiencias en el servicio eléctrico, que además son penados con un 10% de interés ante el atraso del pago por un día de la factura correspondiente.

El titular del IPA pidió a las empresas distribuidoras de energía eléctrica "congelar las tarifas hasta que realicen las inversiones y estas tengan los resultados que se correspondan con los aumentos interpuestos hasta la actualidad, para que las fábricas puedan funcionar porque la energía más cara es la que se paga y llega de manera deficiente o directamente no llega".

Las empresas tuvieron un tope a los incrementos en 2016, cuando las medidas anunciadas por el ministro de Energía, Juan José Aranguren, chocaron con numerosos fallos judiciales que obligaron al oficialismo a dar varios retrocesos.

Pero 2017, con las audiencias públicas correspondientes, trajo nuevos incrementos que volvieron a complicar sus cuentas. Y en febrero entra en vigencia el nuevo cuadro tarifario, con alzas que llegan al 30% sobre boletas ya muy altas.

"En dos años los aumentos llegaron en muchos casos al 800%, mientras que las fallas del servicio muchas veces impiden cumplir con las entregas pautadas, lo que implica serios daños económicos", relató Rosato en el comunicado enviado a los medios.

Entre los casos que se utilizaron para ejemplificar el problema está el de Nicolás Santos, que es cliente de Edesur, dueño de una pyme electrointensiva que produce hilados sintéticos de nailon y consume 2,5 megavatios de electricidad.

Entre diciembre y lo que va de enero sufrió 32 cortes en su producción por fallas en la energía, que le provocaron pérdidas cuantiosas debido a que su fábrica es de funcionamiento continuo.