Por Gastón Monjes 
gmonjes@cronica.com.ar 

Mientras haya un poquito de calor, será suficiente para que el patio descubierto del centro se colme de socios ávidos de compartir una velada perfecta: amigos, música, baile y diversión. ¿Qué más se puede pedir? Así son las noches bailables en el Centro de Jubilados y Pensionados Sarandí Diez, donde, además de la gran cantidad de talleres, actividades y viajes que la comisión directiva ofrece durante todo el año, los socios también disfrutan de sus muy cómodas instalaciones: dos salones cubiertos y un patio al aire libre.

Con todo esto, pasarla bien es muy fácil, más aún cuando se junta buena gente. Por eso, la comisión directiva, con María Luisa a la cabeza, organiza -pese al enorme esfuerzo que le demanda- los tradicionales bailes. Entonces, todos se ponen sus mejores prendas, se maquillan, se peinan para la ocasión y llegan hasta el centro, que ya es un emblema en el conurbano bonaerense, para bailar y divertirse a lo grande.

Como todo está dado para pasarla fenómeno, cuando los primeros acordes de cualquiera de los ritmos comienza a sonar, ellos se levantan, dejan todo lo que están haciendo, buscan compañía -si es que no la tienen- y salen a la pista de baile a danzar ante la mirada de las estrellas, envidiosas, por no poder sumarse a semejante fiesta.

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