Sandra tiene 52 años y lucha por su vida. Su propio hijo la atacó con un palo cuando ella intentó ingresar a la vivienda que el joven le había usurpado años atrás. Y mientras la mujer permanece internada en la unidad de terapia intensiva de un hospital de La Plata, el agresor se encuentra en libertad.

“Los médicos nos dijeron que hay que esperar que ella despierte sola, el daño neurológico fue muy grande, ya nos advirtieron que las neuronas que se pierden no se recuperan”, indica en diálogo con Crónica Mayra, hija de Sandra Martínez. “Además, tiene comprometida la visión de su ojo derecho”, agrega la chica, que vive junto al resto de su familia en San Pedro.

De acuerdo con el parte médico, su madre ingresó inconsciente, con aplastamiento de cráneo y fractura en el brazo izquierdo, producto de los golpes que le dio Matías González, su hijo de 35 años. Los estudios practicados luego para la evaluación de su caso indicaron la gravedad del diagnóstico y las posibles consecuencias.

De acuerdo con lo indicado por Mayra, todo ocurrió luego de que otro de sus hermanos, de nombre Aarón, desalojara a Matías junto con la policía, después de que durante seis años hubiera usurpado el lugar. Cuando su madre llegó hasta el domicilio para documentar que aquella propiedad le pertenecía, el joven, que se encontraba ya fuera de la vivienda, se abalanzó y con un palo la sometió a una brutal golpiza.

Sin denuncia
Luego del ataque, Sandra fue derivada a un centro asistencial junto con su hijo menor, quien había sufrido un corte en el brazo luego de trenzarse con su medio hermano. Paradójicamente, Aarón, quien había ido a desalojar a Matías, quedó detenido, en tanto que su hermano no. Más aún, ni siquiera pudieron hacer una denuncia en su contra.

“A mi hermano menor le hicieron una causa por agredir a Matías, pero a nosotros no nos tomaron la denuncia en contra de quien atacó a mi mamá dejándola entre la vida y la muerte”, se indigna Mayra. Así las cosas, quien atentó contra la vida de su madre continúa en libertad y no sólo eso: aprovecha su impunidad, acechando e intimidando a sus hermanos y amenazando al resto de la familia.

De hecho, llegó a hacerlo estando en el hospital, a pocos metros de la habitación en la que Sandra se encuentra inconsciente. En este sentido, la hija de Martínez consideró que “es una mezcla de indignación y de dolor lo que siento, porque mi mamá se está debatiendo entre la vida y la muerte y esta persona está libre, sigue merodeando mi casa, como si nada hubiera pasado. Encima volvió a la vivienda que usurpó, a pesar de que mi mamá mostró todos los papeles”, se queja Mayra.