Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

Fruta por un sueño. Es el camino que proyectaron las autoridades del colegio Mano Amiga, de Pilar, y que emprendió un grupo de alumnos de sexto grado para cumplir su anhelo de conocer el mar. Los estudiantes culminan sus estudios primarios y por eso planean su viaje de egresados a la costa atlántica por primera vez, en la mayoría de sus casos. Para ello, alentados y respaldados por sus docentes y sus familias, encabezan un kiosco saludable, fomentando la vida sana y, de paso, recaudan fondos para alcanzar un viejo deseo.

"Somos un colegio que pertenece a la Fundación Mano Amiga, cuyo objetivo es brindar una educación de calidad para los chicos de bajos recursos", señaló, como carta de presentación, la directora de la entidad, Graciela Fontiveros. Bajo dicha misión, "el lema es una educación de excelencia para transformar la vida", agregó Graciela.

Por ello, en el establecimiento se aplican diferentes métodos de innovación educativa como el programa "Aprendizaje basado en proyectos". Uno de ellos enfatiza "comer rico y sano", una propuesta en la cual una nutricionista les enseña a los alumnos la base de una alimentación saludable.

En ese marco, surgió la iniciativa "Frutea tu escuela", siendo los alumnos de sexto grado los designados para llevarla a cabo. La primera tarea a realizar radicó en la realización de un mural, invitando al resto de los estudiantes de los otros cursos a comer frutas. Los integrantes de sexto reflejaron un entusiasmo notable, y una vocación admirable por el proyecto educativo, y entonces la dirección escolar decidió reconocerles el esfuerzo.

"Hacía mucho que veníamos con la idea de recaudar fondos para organizarles el viaje de egresados a San Clemente del Tuyú, ya que muchos de ellos no conocen el mar", reconoció Fontiveros. A su vez, remarcó que "es una muestra de reciprocidad. Ellos nos ayudan incentivando a los demás chicos a comer sano, y nosotros los ayudamos a ir al mar. Además les hacemos entender que tenemos que esforzarnos para alcanzar nuestros sueños".

El kiosco saludable se desarrolló durante una semana, con el aporte de grupos de padres, quienes diariamente entregan la mercadería que luego los estudiantes venderán a sus compañeros. La "frutería escolar" funcionará hasta fin del ciclo lectivo. Para este proyecto, como también para otras acciones, el colegio Mano Amiga necesita de más padrinos para continuar con su obra.

En este sentido, el próximo 13 de septiembre, en el espacio Darwin de San Isidro, se realizará una cena solidaria con el fin de recaudar dinero que se destinará a la construcción del edificio del nivel secundario.