Una pequeña, de pocos meses de vida, conforma la lista del Incucai desde los últimos días, a la espera de un donante de corazón. La niña sufre una afección cardíaca cuya única opción de mejoría radica en un trasplante coronario. No obstante, los padres de la beba imploran por un milagro que le permita recuperarse sin la necesidad de someterse a la intervención.

A partir del último viernes, Renata, de tan sólo 9 meses, aguarda por un corazón. Así lo decidieron las autoridades del Hospital Italiano, donde se encuentra internada, y por lo tanto, el Incucai la integró en la nómina de pacientes que requieren de un donante. La pequeña padece una insuficiencia cardíaca aguda, que le fue detectada hace tres meses. En este sentido, Fabián, abuelo de la pequeña, detalló a Crónica que dicha afección "se la descubrieron cuando contrajo un broncoespasmo que le afectó el corazón, porque ella carece de una vitamina que crea un anticuerpo para que los virus no penetren en su sistema cardíaco".

Por esta razón, en primera instancia, la beba llevó a cabo un tratamiento, pero sin experimentar progreso alguno, puesto que su órgano coronario reflejó una desmejoría cada vez más notoria, sólo un 10 % se mantiene en funcionamiento. Por este factor, el líquido que circula desde el corazón hacia el resto del organismo se acumuló, afectando aún más el estado de salud de la criatura, oriunda de la localidad bonaerense de Campana.

Finalmente, los especialistas informaron a la familia de Renata que la única posibilidad existente para garantizar la salud de la menor radica en un trasplante de corazón. Es por ello que ella, quien permanece estable, está a merced de la aparición de un órgano, donado por los papás de un niño recientemente fallecido. Por lo tanto, Fabián consideró que "me gustaría que surja un milagro y ese corancito funcione. La pérdida de un hijo no se la deseo nadie, ya que el trastorno es terrible, sólo esa familia sabe lo que es perderlo. Por eso yo no quiero llegar a eso, sino que acudo a un milagro y a que no haya ningún padre sufriendo".

A su vez, el abuelo de la beba reconoció que "te encontrás en algo que es muy difícil de resolver, nos preparamos lo mejor posible para lo que sea y con mi hija hablamos de esto, de que necesitamos la desgracia de otra familia, entonces nos convencimos de pedirle ayuda a Dios". Bajo este afán admirable del hombre, se puso en marcha, principalmente en las redes sociales, una cadena de oración que partió desde Campana y se extiende a lo largo del país.