Después de ser baleada por su ex pareja, el calvario de Romina Meneghini continúa. Y es que, para poder continuar con su largo proceso de rehabilitación, deberá someterse a una nueva intervención quirúrgica y para ello debió pedir a las autoridades judiciales una nueva orden de restricción perimetral contra su agresor, el ex corredor de TC Esteban Piccinin. Y es que, alejado de las pistas, su ex marido se desempeña como encargado de mantenimiento de la clínica en la que será intervenida.

El 15 de octubre de 2013, Romina Meneghini fue víctima de la furia de su ex pareja, Esteban Piccinin, quien la atacó a balazos en su casa del partido bonaerense de Morón. Cuatro años después, y como si fuera una burla del destino, la nueva cirugía que deben practicarle en la rodilla destruida por la bala será en la misma clínica donde él trabaja.

Por eso debió iniciar una nueva pelea para una restricción perimetral, que increíblemente no le había sido renovada. Y lo cierto es que le costó mucho: "Si no te hizo nada en todo este tiempo, tampoco te lo va a hacer ahora", le dijeron. Por ello fue que la intervención -que es la número 57- finalmente se realizará este sábado, cuando la Justicia accedió a su pedido.

"Hubiese sido una locura cruzármelo, ya es traumático para mí saber que está en libertad", dijo Romina en diálogo con Crónica. Y es que, al no haber sentencia firme, Piccinin permanece en libertad. "Después de que la Justicia lo encontrara culpable, él apeló y finalmente el fallo recayó en la Cámara Federal en julio pasado y demorará aproximadamente un año y medio hasta la sentencia firme. Mientras tanto él dilata la situación y se sigue manejando como si nada", continúa.

Al acecho
A pesar de recibir la restricción, Romina no descarta que su ex pareja mantenga su acecho dado que "ya me ha mandado a intimidar por medio de su entorno en muchas de mis internaciones, para que retirara la denuncia". Por si fuera poco, este beneficio sólo se extiende durante el período que ella permanezca en el establecimiento sanitario, y en la víspera de cada operación deberá tramitarla nuevamente.

Una revictimización que incrementa su afán de lucha contra la violencia de género, mediante su organización: Todas Somos Una, concientizando, previniendo y ayudando a mujeres que sufren el mismo padecimiento, como sucedió en su última presentación en el club River, donde tres de las presentes reconocieron ser víctimas del accionar violento de sus parejas.