Las persianas son uno de los elementos del hogar que prestan un valioso servicio aunque muchas veces pasa desapercibido. De hecho, se las da por sentado hasta que sufren algún desperfecto que requiere atención inmediata. Y es ahí cuando la incertidumbre y el desconocimiento hace de las suyas. Porque muchos saben cambiar una canilla rota pero pocos pueden reemplazar una correa sin falsear el mecanismo. Además, la variedad de precios a la hora de pedir un presupuesto puede retrasar la contratación de un servicio.

Entre los problemas más habituales que suelen presentar hay uno que se destaca y que todos experimentan alguna vez en la vida: la correa cortada.

“Es el trabajo que más nos piden. El problema es que la mayoría de la gente lo quiere reparar sin asesoramiento y ahí es cuando algo simple como un cambio de correa termina convirtiéndose en un cambio completo del mecanismo que puede llegar a costar más de 1.500 pesos”, asegura Adrián José Salamida, especialista en el rubro.

Otro de los reclamos que más se repiten es el atasco de persiana. Esto se puede deber a diversos motivos, una rotura de lamas, un enganche en el cajón o un fleje suelto. En el caso de las eléctricas también puede tratarse de un objeto que la atasque.

Para repararla hay que inspeccionar el recorrido completo de la persiana hasta hallar la lama atravesada o el objeto enganchado. Si ocurrió lo primero, alcanzará con empujarla para devolverla a su sitio, pero si se encuentra rota, la única opción será reemplazarla.

Uno de los desperfectos más comunes sucede cuando la persiana comienza a bajarse por sí sola. Esto sucede cuando la pestaña del recogedor no sujeta la cinta. Para resolverlo, es necesario retirar el recogedor de la pared o abrirlo y chequear donde la cinta pasa por una rendija con una pestaña pequeña que la traba.

Luego habrá que presionar esta pestaña para que quede casi pegada a la cinta, pero sin cerrarlo del todo. La rotura del motor de las persianas eléctricas es otro de los motivos por el cual Salamida,  dueño de Americana Cortinas, un comercio ubicado en el barrio de Once, recibe más visitas. “Algunos clientes caen con motores muy viejos, de los que ya no se fabrican repuestos, todo se debe reparar a mano. Pero termina costándoles mucho menos que cambiar todo el aparato”, cuenta el hombre cuya experiencia en el rubro excede los 40 años. Un oficio que aprendió de su padre y al que se dedicó toda la vida.

¿Cómo recuperar la madera?

El mantenimiento de las persianas de madera no es nada complicado, sin embargo, casi nadie lo realiza. Para recuperar el aspecto original se debe limpiar bien la superficie (puede que haga falta lijar suavemente) para quitar restos de suciedad o barniz viejo.

Después se puede volver a barnizar para mantener el color o pintar con una base selladora sintética y luego utilizar una pintura para exteriores. “Con dos o tres manos alcanza para dejarla como nueva. En realidad se recomienda lijar y pintar cada 3 o 4 años para que la persiana dure más, pero nadie lo hace”, afirma el experto en cortinas.


Tarifas

En un rubro en el que de un comercio a otro las cotizaciones pueden variar hasta llegar a casi el doble de diferencia, es necesario hacer una pequeña investigación previa para decidir dónde realizar una reparación o un reemplazo por una cortina nueva.
En 2018 Acción del Consumidor (Adelco) difundió precios de referencia para las tareas más comunes. En ese momento, el cambio de cinta se pagaba entre $ 450 y $ 700, un trabajo por el que hoy se paga más del doble si vivís en Capital Federal.
S. desean reemplazar la persiana por una nueva de PVC -la más popular en la actualidad debido a su bajo costo y la falta de insumos de madera por la cuarentena- en una medida estándar de 1,50 x 1,50 m. el precio está en el rango de $5.000 a $6.000.

Al optar por el modelo reforzado de mayor duración, el costo se eleva entre un 20 y un 30%.
La instalación, que en muchos lados se cobra aparte, puede ir desde los $1.000 hasta los $2.000.


“El trabajo de instalación lleva su tiempo y dedicación. Cuando se hace a las apuradas aumentan las probabilidades de que la persiana presente algún problema en el corto plazo”, advierte Salamida.


¿Cómo reemplazar la cinta?


Primero hay que desmontar el taparrollos con la ayuda de un buen destornillador y con una tijera retirar la parte inferior del recogedor.
Luego hay que sacar el recogedor y soltar la cinta que haya quedado. Esto significa desenroscar la correa totalmente y quitar el tornillo de tope.
El paso siguiente consiste en colocar la nueva correa. Para ello se debe asegurar sus extremos al cilindro de recogida por medio de un tornillo, tensar el muelle dando vueltas al cilindro y enroscar la correa en torno a él.
Después, hay que atornillar el recogedor a la pared, con mucho cuidado para que la cinta no se meta del todo. En este paso se puede utilizar una pinza en el extremo que sobresale.
Por último, cortar la correa sobrante para que llegue hasta el cajón de la persiana, y atarla al cilindro. Es recomendable comprobar el funcionamiento antes de colocar nuevamente el taparrollos.

J.G.

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