La información internacional que permitió saber de la explosión, dentro del submarino ARA "San Juan", despertó una enorme preocupación. No sólo por lo que ese "ruido", definido como "anomalía hidroacústica", podría haber ocasionado dentro de la nave, sino también por su ubicación, cercana al talud continental, donde comienza la fosa que alcanza una profundidad que haría casi imposible su recuperación.

Allí, detalló el capitán Enrique Balbi, vocero de la Armada, hay una inclinación en el fondo del mar que puede hacer que las profundidades varíen desde los 200 metros hasta los 3.000. En esa zona limítrofe de la plataforma continental es justo donde se detectó la explosión, el miércoles 15 de este mes, horas después de que el capitán comunicara por radio la falla en las baterías.

Ante este panorama, las únicas expectativas de hallar con vida a los 44 tripulantes -algo más cercano a un sueño utópico que a una realidad, tal como lo sienten sus familiares- es que el ARA "San Juan" no haya caído en ese fondo marino interminable, hacia donde lo llevaban las implacables corrientes.

Operativo incesante
Aunque las esperanzas de tener un final feliz sean cada vez menos, las tareas no se detienen. Por eso, este jueves  llegó hasta el área del golfo San Jorge el buque remolcador "Skandi Patagonia", que transportó, entre otros elementos, una campana acuática que puede sumergirse hasta 250 metros y permite alojar en su interior hasta seis personas.

También llevó los drones submarinos de la Armada yanqui, que se sumergen hasta 1.200 metros. Para que su tarea sea efectiva, es imprescindible que el submarino no haya sido arrastrado hacia el talud continental. En tanto, anoche, también estaba previsto que zarpara el buque "Puerto Argentino", que lleva elementos que podrían ser utilizados para un eventual rescate.

Mientras tanto, continuaban los trabajos de alistamiento en el puerto de Comodoro Rivadavia del buque logístico "Sophie Siem". Entre otras cosas, se procedió a cortar la sección de la popa, en la que se instalará la grúa que permitirá operar al minisubmarino, que el equipo de rescate subacuático de la marina de los Estados Unidos ya trajo al país.