El costo de vida volvió a incrementarse debido a la inflación.

Una familia tipo -según informó el Indec- necesitó en agosto $15.244,91 para no caer debajo de la línea de pobreza, lo que equivale a un aumento del 22,06% de manera interanual. En tanto, para no ser indigente se requiere de 6.247,92 pesos. La Canasta Básica Total -es decir, para no caer debajo de la línea de la pobreza- registró un aumento del 15,8% en los primeros ocho meses del año, en línea con el índice de precios minoristas del Indec, y del 22% en los últimos doce meses.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria creció 14,6 por ciento entre enero y agosto, y 20,7% desde agosto del año pasado. Los datos del Indec están en línea con la valoración de la canasta básica que mide la Dirección General de Estadística y Censos de la ciudad de Buenos Aires, que estimó que una familia tipo, integrada por dos adultos y dos menores, necesitó en agosto pasado 15.462 pesos para no ser pobre.

Según las cifras oficiales, para satisfacer las necesidades de una familia tipo el salario mínimo debería duplicarse para alcanzar el precio de la canasta básica, ya que actualmente es de $8.860 y se incrementará a $9.500 desde enero y a $10.000 en julio de 2018. Para el Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria (CESyAC), una familia porteña de clase media necesitó más de 35.000 pesos para afrontar sus gastos durante agosto, lo que representó un aproximado de $1.180 por día.

Trabajo en negro

Por otra parte, el instituto que comanda Jorge Todesca informó que la cantidad de personas que trabajan de manera informal -sin registrar los aportes jubilatorios- se ubicó en el 33,7% al cierre del segundo trimestre del corriente año, lo que representó una leve suba de tres décimas respecto del 33,4% de igual período de 2016.

El trabajo no registrado se mantuvo dentro de estos niveles a lo largo del último año, en un marco en el que la actividad económica creció 1,6% durante el primer semestre de 2017.