Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar

Matías Escobar reside en un galpón junto a su pareja, su madre, que sufre graves afecciones musculares, y sus dos sobrinos, quienes fueron abandonados por sus padres. El joven y su familia atraviesan una delicada situación habitacional y económica, puesto que el estado de salud de su progenitora le impide mantener un trabajo estable, y disponer de recursos suficientes para reacondicionar el inmueble y alimentar a los niños. Por lo tanto, requiere de diferentes y sucesivas muestras de solidaridad.

"Estamos así hace más de diez años. Ya perdí noción del tiempo, y con los nenes hace cinco años, cuando fueron abandonados por sus padres. Sólo necesito que me ayuden", implora, con profunda desazón, Matías. El hombre, de 30 años, vive en un galpón, propiedad de su mamá, Amalia, con ella, su pareja Eduardo, y sus dos sobrinos, de 12 y 9 años, en el barrio Villa España, de la localidad bonaerense de Berazategui. El joven se desempeñaba laboralmente como pintor o colocador de durlock, y bajo esa tarea no sólo llevaba adelante los gastos diarios, sino también destinaba una pequeña parte de su ingreso para comprar materiales. Los ladrillos, las chapas y los hierros, almacenados en las inmediaciones de la propiedad, dan muestra de ello.

No obstante, el estado de salud de su mamá se agravó puesto que sufre reuma y artrosis, por las cuales sus musculos y los dedos de sus extremidades se atrofiaron. En consecuencia, "tuve que dejar de laburar porque mi mamá no se puede mover, ya que está postrada en una cama", reconoció Matías, con marcada resignación.

Por lo tanto, cuando la salud de Amalia se lo permite, él realiza "changas" para poder complementar el ingreso monetario de su pareja, único sostén de una familia golpeada por la falta de recursos, pero principalmente por el desamparo. En este sentido, Escobar reveló que "un día mi hermana le robó a mi madre unos 35 mil pesos, que ella tenía para construir la casa en este galpón. Por si fuera poco que no le devolvió esa suma y se compró un montón de cosas, abandonó a sus hijos, como ya había hecho con otra hija, quien murió porque ella no la hizo atender por un médico, a tiempo".

Ante semejante situación, el desesperado joven dejo en claro que "yo no estoy dando lástima, sólo necesito que me ayuden. Por eso recurro a la gente, porque sé que hay muchos que tienen corazón". Al respecto, confesó que "no doy a basto, no me alcanza la gita, yendo de un lado a otro para conseguir de todo, como comida, medicamentos, materiales de construcción, y una 'changuita'. Hago de todo, no tego problema, no se me van a caer los anillos".

Una colaboración, por más mínima que sea, necesitan Matías y su familia, la cual puede manifestarse llamando al 15-2353-7817. Puesto que como él mismo reconoce, "quiero edificar acá para que mi mamá y mis sobrinos puedan vivir bien. Ya es insostenible tener como casa un galpón".

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