Cualquier familia del mundo pone su "confianza total" en manos de un médico cuando se trata de lograr el bienestar de un ser querido, y más si trata de alguien de avanzada edad, pero a veces, las manos de los especialistas no son utilizadas para salvar una vida sino de quitarla.

Esta es la historia de Harold Frederick Shipman, llamado el "Doctor Muerte", quien se encargó de matar a más de 200 pacientes propios, y es considerado como uno de los peores asesinos seriales de Reino Unido.

Nacido en la ciudad inglesa de Nottingham, la infancia y adolescencia de Shipman se desarrolló de manera normal, y debido a que su padre (mismo nombre que él) era un conductor de camiones, pasaba mucho tiempo con su madre, Vera Brittan, pero a sus 17 años la perdió debido a un agresivo cáncer de pulmón, por lo que se cree que para paliar ese dolor eligió esta carrera para salvar vidas.

Sin embargo, si por un lado terrible adquirió las ganas de ser un profesional de la salud, también apareció el lado oscuro por el otro, ya que en los últimos meses de vida de su madre, un joven Frederick veía como un médico le aplicaba su madre dosis de morfina a diario, que le calmaba el dolor pero no evitaba el avance de la enfermedad. Este punto es importante porque el uso de morfina fue el modus operandi que tuvo Shipman para matar a sus pacientes en el futuro.

Harold Shipman estudió medicina en Ledds (Archivo).

Tras la muerte de su madre, Shipman incursionó su camino hacia el deporte y la medicina, de hecho, en 1965 estudió en la Universidad de Medicina de Leeds donde conoció a su esposa, Primrose Oxtoby, con quien finalmente tuvo cuatro hijos.

Pero la personalidad de Shipman era extraña, ya que mientras en su casa era un ser iracundo y apagado, en los hospitales que trabajaba era todo lo contrario, alguien adorable y amable con pacientes, enfermeras y colegas de profesión, es decir, su vida parecía debatirse entre el "Doctor Jeckill y Mister Hyde".

El "Doctor Muerte" tuvo cuatro hijos y abrió su propia clínica (Archivo).

En 1974 abrió su propio consultorio de medicina en la ciudad de Todmorden, y aquí tuvo su primer incidente con la justicia, ya que fue detenido por la policía británica por falsificar recetas falsas de morfina con nombres de pacientes para utilizar como consumo propio (se inyectaba entre 600 y 700 miligramos por día en su lucha contra la depresión). Por este ilícito, lo multaron con 600 libras y tuvo que rehabilitarse en una clínica de la ciudad de York.

La presunta rehabilitación no tuvo el efecto esperado ya que en 1975, el "Doctor Muerte", como luego lo llamarían los medios ingleses, comenzó con su carrera criminal, y Eva Lyons se convirtió en su primera víctima de la larga lista que tuvo su final recién en 1998.

Algunas de las víctimas de Harold Shipman (Archivo).

Su modus operandi era simple: elegía a personas de mayor edad que estaban enfermas (generalmente mujeres mayores de 75 años), iba a su domicilio, les aplicaba una fuerte dosis de morfina y así morían, y en todos los casos, Shipman estaba solo junto a la víctima para que no existieran testigos.

A veces se iba del domicilio y un familia de la víctima le avisaba sobre la muerte, volvía y expedía el certificado de defunción que mejor le pareciera y argumentando que fue por causas naturales (apoplejía, paro cardíaco o cualquier otro episodio), con lo cual todo parecía que se desarrollaba de forma "normal". 

La clínica de Market Street donde atendió Shipman (Archivo).

Como varias familias de las víctimas querían cremar el cuerpo, se necesitaba la mirada de un segundo profesional para confirmar que la muerte fuera natural, y cuando llegaba alguno y veía la firma de Shipman en el certificado de defunción, directamente daban el visto bueno a los familiares sin observar el cadáver, ya que la reputación del futuro "Doctor Muerte" era intachable y respetada por sus pares.

Harold Shipman: más crímenes en su cuenta

Otros crímenes atribuidos a Shipman fueron los de Joseph Bardsley (1972) y el de Sarah Marsland (86 años en 1978), este último caso tuvo la particularidad que Shipman también mató a la hija de ésta en 1998 (Irene Chapman). Para finales de la década del 70, el doctor había matado a cinco personas.

Shipman al momento de su detención (Archivo).

La cantidad de muertes de ancianos se potenció en la década de 1990 cuando Shipman abrió su propio consultorio en Market Street (en la ciudad de Hyde), en el cual llegó a tener 3 mil pacientes, con lo cual para él fue como "pescar dentro de un barril". De hecho, el informe policial indicó años más tarde, que desde 1972 hasta 1997, Shipman mató a 37 enfermos pero certificó la muerte de más de 500 pacientes, por lo cual la cantidad de víctimas era superior.

Las sospechas sobre Shipman comenzaron en 1998, y las encabezó una colega suya, la doctora Linda Reynolds, quien trabajaba en la clínica Brooke Surgery (frente a la de Shipman) y notó la cantidad de pacientes muertos que tenía su colega. Acudió al forense responsable de la zona sur de Manchester, John Pollard, y le comentó la cantidad de incineraciones que existían en los cuerpos de los pacientes de Shipman, aunque la escasa cantidad de pruebas y la escasa fuerza que tenían, no hicieron mella en Shipman.

Un pasaje del juicio al "Doctor Muerte" (Archivo).

Pasaron los meses y tres personas más murieron a manos del "Doctor Muerte", sin embargo, el 24 de junio de 1998 se produjo el comienzo de la caída del profesional de la salud. La muerte de Kathleen Grundy (81 años y ex alcaldesa de Hyde) murió en su casa tras la visita de Shipman, tras el hecho, la hija de la víctima Angela Woodruff (única heredera legítima) acudió a un abogado para revisar el testamento de su madre, pero encontró en última voluntad que la anciana la había desheredado, y en su lugar todo su dinero, unas 386 mil libras las recibiría su doctor, Harold Shipman.

Denuncia que terminó en detención

La mujer denunció la maniobra del asesino y el comisario Bernard Postles abrió la investigación del caso, en la cual se exhumó el cuerpo de la anciana y se analizó las causales de la muerte, en las cuales se hallaron rastros de morfina. Tras esto, otros cuerpos se desenterraron y practicaron autopsias que revelaron los mismos datos, con lo cual, la policía británica libró al orden para detener a Shipman, situación que ocurrió en septiembre de 1998.

Una de las tantas obras dedicadas a Harold Shipman.

En octubre de 1999 comenzó el juicio en su contra presidido por el juez Forbes, en el cual sería procesado por las muertes de Irene Turner, Lizzie Adams, Joan Melia, Winifred Mellor, Muriel Grimshaw, Ivy lomas, Marie West, Kathleen Grundy, Jermaine Ankrah, Pamela Hillier y Jean Lilley, entre otras.

Harold Shipman: condena y muerte

Shipman fue condenado tres meses más tarde, a 15 cadenas perpetuas consecutivas por el crimen de las 15 pacientes con inyecciones de morfina, aunque esa sólo fue la "punta del iceberg" a nivel crímenes, ya que tras su excarcelación, la magistrada del Tribunal Supremo, Janet Smith, condujo una investigación a fondo valiéndose de los expedientes de casi 900 pacientes de Shipman, y en julio de 2002, se confirmó que el "Doctor Muerte" había matado a 215 pacientes desde 1975.

Condena social en Reino Unido contra Shipman (Archivo).

El 13 de enero de 2004 con 57 años de edad, el doctor Harold Shipman fue hallado muerto en su celda de la prisión de Wakefield, colgado de las barras de su ventana con las sábanas de su cama. Si la muerte de Shipman causó conmoción en la sociedad británica por sus hechos y por su propia muerte, aún lo fue más lo que pasó tiempo más adelante, cuando la viuda del "Doctor Muerte" recibió una compensación económica de 100 mil libras y una pensión vitalicia de otras 10 mil, con lo cual la indignación se agregó al dolor e impotencia de los familiares de las víctimas, que al día de hoy no entienden porque sus seres queridos queridos murieron a manos de un doctor: el "Doctor Muerte".

Harold Shipman se colgó en su celda en 2004 (Archivo).

POR G.A.

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