Ella no tiene útero, pero sí ovarios. Él posee espermatozoides y pronto serán padres gracias a la autorización judicial que les permitirá que su hijo se geste en un vientre subrogado y luego sea anotado como propio. Después de una larga lucha, la pareja oriunda de Córdoba -y cuya identidad se mantiene bajo reserva- logró el aval del juez de familia de 2ª nominación, Gabriel Eugenio Tavip, que se basó en dos ejes: en principio, la autorización para que la pareja pueda someterse a un tratamiento de fertilización asistida, y luego, que el bebé sea inscripto como propio declarando una vía alternativa en contra de la norma que prohíbe hacerlo en el caso de los niños nacidos por "gestación por sustitución" (GPS).

En rigor, en el país ya hubo casos de niños nacidos por GPS pero se trataba de embarazos que ya estaban en curso, o bien, de parejas del mismo sexo.

Un largo proceso

Antes de dar su aval, el juez Tavip ordenó una serie de medidas. En principio, pidió la intervención del Cuerpo de Asistencia Técnica Multidisciplinaria (Catemu) para establecer si la voluntad de los protagonistas no estaba viciada y si comprendían cabalmente lo que estaban por emprender. Luego, la fiscal Angélica Jure solicitó que se incluyera en la evaluación a la mujer que prestaría su útero para la gestación, en este caso, la cuñada de la madre del pequeño.

El Catemu avaló el proceso. Quien se opuso, como contrapartida, fue el comité de ética del Poder Judicial que se formó para la evaluación del caso. No obstante ello, la fiscal Jure avaló la gestación por sustitución y pidió la declaración de inconstitucionalidad del artículo 562 del Código Civil que establece que "los hijos son de la mujer que da a luz y de quien tiene voluntad de ser padre".

Finalmente, el juez Tavip autorizó el proceso debiendo los tres protagonistas prestar su consentimiento en el centro de salud en el que se realice la práctica.