“Lo único que me interesa es contener a los chicos y también aprendo de ellos”, dejó en claro Telma Vargas, una maestra que hace honor a este 11 de septiembre con sus casi seis décadas al frente de las aulas. Una vocación inconmensurable por enseñar y estar cerca de sus alumnos que, a sus 77 años, la mantiene dentro de las escuelas, y por la cual decidió extender su trayectoria hasta la finalización del ciclo lectivo, cuando en principio había anunciado el fin en esta nueva celebración del Día del Maestro.

Al respecto, la propia Telma argumentó que “no puedo dejar a los pibes en este momento, no es el momento de bajarme del barco”.

A sus 18 años, Telma Vargas comenzó a transmitir sus conocimientos a centenares de niños, poniendo en marcha un extenso y fructífero camino marcado por su afán de brindarles asistencia a sus estudiantes no sólo a través del conocimiento sino mediante la contención.

En este sentido, Vargas le reconoció a “Crónica” que “siempre trabajé en escuelas de alto riesgo porque veo que el fruto es mayor. A mí no me gusta lucirme en la escuela, sino que voy a resolver los problemas de los chicos y ahí es donde encuentro el fruto como maestra”.

El testimonio tiene lugar minutos después de finalizar su jornada en el colegio N° 30 de la localidad bonaerense de José C. Paz, donde se desempeña como profesora del nivel secundario. Ella aseguró que son sus últimos días al frente de una clase, aunque extenderá su docencia hasta fin de año, dejando atrás la posibilidad de retirarse el Día del Maestro, como lo había prometido en un comienzo.

En relación con ella, Telma remarcó que “ la docencia es mi vocación, mi vida y venía diciendo que este lunes 11 dejaba pero estamos en una etapa especial del año, en la que hay muchas evaluaciones y aparte veo que la educación no está pasando por un buen momento. Por eso decidí no dejar solos a los chicos”.

En su vasta historia como maestra y profesora, Vargas ocupó todos los cargos. Fue directora, vicedirectora y secretaria, como asimismo enseñó música, literatura, historia y geografía e inauguró una importante cantidad de centros educativos en el mencionado partido.

Un recorrido largo, marcado por un sin fin de anécdotas, pero la que más añora la docente remite “al año 1961, cuando me convertí en maestra titular y entonces tuve que elegir una escuela. Preferí una cerca de casa pero cuando llegué sólo había albañiles y entonces pregunté por la directora, pero la secretaría me dijo que yo ocuparía ese cargo porque era la única docente titular”.

Una muestra de los imprevistos y obstáculos que debió superar para cumplir con su pasión de estar cerca de los chicos y dejarles un aprendizaje.