Por Florencia Bombini 
@florbombini

Cuando el reloj marque las 8.30 de la mañana, la estación de trenes de Once será testigo de un emotivo homenaje a las 51 víctimas que dejó uno de los accidentes ferroviarios más grandes de la historia argentina, ocurrido el 22 de febrero de 2012. El sexto aniversario será la excusa para recordarlos a ellos, los que perdieron la vida luego de que el tren de la línea Sarmiento chocara con el paragolpes de contención.

Pero detrás de este recuerdo están los sobrevivientes, que continúan luchando día a día para salir adelante, que buscan viajar a sus trabajos todos los días sin que los ataquen las imágenes y los ruidos de aquella trágica mañana. ¿Es posible entonces volver a hacer el mismo recorrido sin los miedos ni los recuerdos de aquel día? La licenciada en psicología Sabrina Correa (MN 47315) dialogó con este medio al respecto y destacó en todo momento la "contención" que necesitan los pasajeros del tren número 3772.

En este sentido, la especialista explicó que a raíz de "un evento de esta índole, lo que se desencadena por lo general es un trastorno por estrés postraumático, que se caracteriza por diferentes síntomas que dificultan el curso normal de la vida de una persona, entre ellos, cierto grado de ansiedad. Algunos casos, también, pueden derivar en algún tipo de depresión".

Si bien el camino está marcado por un buen tratamiento y contención, Correa sostuvo que los métodos actuales para superar este tipo de eventos tienen que ver con "cuestiones de relajación ante las crisis que sufren de revivir un trauma" y con la terapia de choque, que es "revivir el episodio, contenido por el profesional, para superar los miedos".

Es decir, explicó, "lo que se recomienda es que la persona enfrente el lugar, el contexto en el que sucedió el accidente". Más allá de que cada caso es particular y depende de las características de las personas, "son pocos los casos en que no se suben más a un tren". Esto tiene que ver con que "la contención y los recursos con los que cuente cada uno".

Y agregó que "los tiempos son diferentes y tiene mucha importancia la historia particular de cada paciente". En tanto, la licenciada recordó que hay casos en los cuales las personas "abandonan la terapia y desisten de la recuperación". Los seis años que pasaron desde aquella tragedia permiten que haya sobrevivientes que pudieron dejar atrás lo ocurrido mientras que hay otros que aún necesitan una terapia.

"Si estuvo bien contenido, puede ocurrir que a esta altura no necesite tratamiento o esté en terapias de mantenimiento, pues surgen cuestiones que se derivan. Por ejemplo, viaja normalmente pero tiene otro tipo de ataques".

Familiares

En este caso, explicó Sabrina Correa, "ellos también tienen cierto temor, se involucran en la situación porque les queda el miedo de que pueda volver a ocurrir". Lo cierto es que, hsobrevivientes y familiares de víctimas se enfrentarán nuevamente a la peor imagen que aún da vueltas en su cabeza.