En el merendero "El Rinconcito", de la localidad bonaerense de Luján, sus impulsores y los propios chicos que allí asisten ultiman los detalles para llevar a cabo la inauguración de una Biblioteca Popular y Solidaria, el próximo sábado. Una iniciativa que surgió para potenciar el apoyo escolar de los niños de la zona, que ante el estado deplorable de las calles no podían concurrir a clases.

Entonces Graciela, fundadora de la organización benéfica, impulsó una donación de libros y luego brindó un espacio de su casa, previa autorización de sus hijos, para poner en marcha la biblioteca. En el barrio Padre Varela se asienta la casa de Graciela Cordero, o mejor dicho, las instalaciones del merendero "El Rinconcito".

La mujer destina la mayor parte de las instalaciones a los más de 30 chicos que acuden en busca de una copa de leche. Desde febrero pasado Graciela decidió emplear una habitación más para su proyecto solidario, en este caso para implementar una biblioteca solidaria. En principio le transmitió a sus hijos la idea, aceptada por ellos, y que surgió por la escasa concurrencia de los niños de la zona.

Al respecto, Cordero señaló a Crónica que "después de la inundación de agosto de 2015, las calles del barrio quedaron destruidas y por ejemplo los chicos para ir a la escuela tenían que caminar de 10 a 15 cuadras para tomarse un colectivo". Por lo tanto, "muchos empezaron a faltar y hasta perder su regularidad de clases. Entonces nosotros profundizamos el apoyo escolar", agregó la solidaria mujer.

Bajo ese afán, ella puso en marcha una campaña de donación de libros, logrando una convocatoria que superó sus propias expectativas. En consecuencia, a medida que la cantidad de material bibliográfico se ampliaba comenzó a consolidar la posibilidad de realizar una biblioteca solidaria y popular. La cual se cristalizará el próximo sábado, con un total de 400 ejemplares, y que contó con la participación de los vecinos y de los niños del merendero en las tareas de pintura y refacción del lugar donde se desarrollará.

Por su parte, Graciela argumentó que "lo que queremos es no sólo que nuestros pibes puedan estudiar, sino que sea una biblioteca para toda la comunidad, porque en Luján la más cercana está en el centro. Lo que buscamos es fomentar la lectura ya que hay muchos adultos que no saben leer y escribir".