Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

A pesar de haber sido víctima de una estafa inmobiliaria, quedar en situación de calle con sus hijos, Norma supo recuperarse, salir adelante y cuando logró obtener un techo propio decidió compartirlo con los que menos tienen. Fue entonces que puso en marcha un merendero, y posteriormente amplió su acción solidaria con cenas y apoyo escolar para más de un centenar de niños, en situación de extrema necesidad.

En abril de 2018, Norma Rolón, de 39 años, fue sorprendida por un grupo de personas que se apersonaron en su vivienda, de la localidad bonaerense de La Reja, con una orden de desalojo. "No entendía nada, mostré todos los recibos de pago pero no resultaron suficientes. Había sido víctima de una estafa, me vendieron una casa que era propiedad de otra gente, y hasta ese momento pagué 24 cuotas de 10.000 pesos", detalló la propia mujer a Crónica.

Rolón reveló que "me conmovió mucho ver a los nenes que pedían algo para comer, entonces mi hijo los invitó a jugar a la Play Station y a ver los dibujitos, pero entonces nos dimos cuenta que los chicos no venían por eso, sino que se quedaban hasta la medianoche para poder comer algo".

En consecuencia, ella, su esposo y sus tres hijos, de 16, 18 y 20 años se quedaron sin nada, en situación de calle. No obstante, un mes después, acudió a las autoridades pertinentes y finalmente pudo obtener otro inmueble, en el barrio La Perla, de Moreno. Allí, en sus pocas semanas de estadía, comenzó a advertir la presencia de pequeños en los alrededores de su nueva casa, rogando por alimento alguno.

En este sentido, Rolón reveló que "me conmovió mucho ver a los nenes que pedían algo para comer, entonces mi hijo los invitó a jugar a la Play Station y a ver los dibujitos, pero entonces nos dimos cuenta que los chicos no venían por eso, sino que se quedaban hasta la medianoche para poder comer algo".

En consecuencia, "dijimos con mi marido de darles un mate cocido y una torta frita", y de esa forma nació el merendero "Manitos bondadosas", el 23 de agosto pasado. El mismo abre sus puertas de lunes a sábados, a las 17.30 para brindarles merienda a unos 80 niños, y a las 20.30 para que cenen 120 pequeños.

A su vez, la iniciativa cuenta con apoyo escolar y talleres artísticos, y los festejos de cumpleaños, que se llevan a cabo cada tres meses, de manera grupal. Sin embargo, su mentora dejó en claro que "tenemos muchas necesidades, principalmente alimentos, porque no tenemos para cocinarles a los nenes, vamos con las donaciones pero cuesta mucho porque además vemos que hay muchas familias con padres con adicciones. Lo que los chicos comen durante el día es lo que les ofrecemos".

Por esta razón, Norma implora por toda acción solidaria, mediante la entrega de mercadería alimenticia, que puede manifestarse y acordarse llamando al 15-3264-0070. Un pedido de ayuda de los impulsores del merendero con el afán de alimentar a centenares de menores que no pueden hacerlo en sus viviendas.

Una admirable vocación, por la cual la propia Norma reconoce que la invaden una mezcla de sensaciones, entre el "dolor y la impotencia que causa el hecho de no poder cubrirles todas las necesidades. Pero aun así sentimos satisfacción porque siendo una familia que no le sobra nada, les podemos dar de comer a un montón de chicos".