Por Matías Resano 
mresano@cronica.com.ar 

Encerrados producto del pánico y la angustia que genera el desamparo de las autoridades municipales, ante una demanda esencial como vivir tranquilos, se encuentran los vecinos de la localidad bonaerense de Wilde. Tierra de nadie, o mejor dicho de delincuentes que azotan diariamente a los residentes de la zona, quienes no salen de sus casas, e incluso ellos mismos determinaron las medidas de seguridad como la instalación de un sistema de cámaras y de iluminación pública, frente a la falta de respuestas de la intendencia.

Resultó llamativo al ingresar a la calle Pirán la importante cantidad de propiedades en venta. Marcela, una vecina de la zona, aseguró a Crónica: "Cada vez son más los que se van. Ya no aguantan más vivir así". La mujer hizo referencia a la ola delictiva que se acrecienta en forma preocupante en el tramo del mencionado acceso entre avenida Mitre y Ramón Franco.

Allí se registraron ocho crímenes en ocasión de robo desde 2014, y los sucesos protagonizados por motochorros, las entraderas y hasta los intentos de derribar portones a patadas son moneda corriente. Sin embargo, las reclamadas medidas de prevención al municipio de Avellaneda brillan por su ausencia y entonces los vecinos se organizaron para comprar e instalar el sistema de cámaras de seguridad y la iluminación pública, a pesar de que abonan mensualmente en el impuesto de ABL un servicio de emergentología y de prevención ciudadana.

No obstante, los responsables distritales del área les argumentan a los demandantes residentes que "el personal policial depende de provincia. Pero es una respuesta tibia... no se preocupan por la seguridad de sus vecinos", señaló Darío, esposo de Marcela. En consecuencia, ante semejante panorama desolador, los vecinos viven en estado de alerta constante. Es más, debieron enrejar las cámaras ubicadas en la calle, puesto que los propios maleantes se las robaron.

"Nosotros tenemos que estar en contacto permanente. Es una locura vivir de esta manera, estamos totalmente desamparados", consideró Mirtha. Por lo tanto, la falta de respuestas y de accionar de las autoridades impulsa a los vecinos a "extremar las medidas de seguridad. Pensamos en cerrar la calle con rejas y poner seguridad privada", enfatizó Esther.