Es madre soltera, hace budines para vender y hacer feliz a su hija,

Por Florencia Bombini 
@florbombini 

María Emilia Correa expuso su historia en las redes sociales como un recurso más para obtener ayuda y hacerse escuchar, sin imaginarse que su caso iba a ser compartido más de 200.000 veces en Facebook y que iba a recibir más de 27.000 mensajes de apoyo. La joven es oriunda de San Juan, tiene sólo 26 años y una historia de vida admirable.

Con su corta edad, ha superado numerosas barreras aunque todavía desea ganar el último desafío. A los 11 años, a María Emilia le diagnosticaron cáncer óseo con metástasis y sufrió la amputación de una de sus piernas. Hoy es madre soltera, hace budines para vender y se las rebusca para hacer feliz a su hija a pesar de las limitaciones que le genera su discapacidad.

Después de escuchar múltiples promesas, la mujer sólo quiere mejorar su calidad de vida y conseguir una prótesis que le pueda devolver la paz que perdió cuando era una niña. En su relato publicado en la página de Facebook “Una pierna para María Emilia”, la damnificada, que le hace frente a su problema y realiza actividad física, expresó el deseo de que su obra social, Provincia, “autorice la prótesis solicitada por el médico”.

Y agregó que “me gustaría que por un momento aquellas personas que se encargan de estas gestiones se pongan en mi lugar. Mi hija sólo me tiene a mí. Pido que de una vez por todas el gobierno de San Juan se ponga una mano en el corazón y me ayude”. María Emilia sueña poder “dormir tranquila, sin pensar en esto, poder descansar después de 15 años. Terminar por fin con este tratamiento que empezó a los 11”.

Su publicación se convirtió en una nueva esperanza para esta mamá soltera, que expresó tener “todas las ganas de seguir por una vida plena, pero lamentablemente mi cuerpo hoy, con 26 años, me está abandonando. La pierna que hoy tramito me acompañaría en todas mis actividades diarias mejorando muchísimo mi calidad de vida, evitando daños posturales futuros. Por eso es tan importante para mí obtenerla”.

Esta historia comenzó cuando tenía 11 años y empezó a sentir un fuerte dolor en su pierna, hasta que los médicos le descubrieron un tumor en un fémur, y a partir de allí su vida se trasladó a Buenos Aires para realizarse el tratamiento. En todo ese tiempo, recordó que “la quimioterapia es algo que no me gustaría volver a vivir, una experiencia muy fea, tres veces internada cada 20 días, quedarme pelada de una semana a la otra fue bastante duro, fiebre todo el tiempo sólo por andar sin barbijo, vómitos, pinchazos y fisuras en las venas por las drogas que me aplicaban”.

Cómo colaborar

En change.org ya está la petición para firmar y poder ayudar a María Emilia, que, tras su publicación en Facebook, renovó las esperanzas de poder tener una mejor calidad de vida