A contramano de los "brotes verdes" visualizados por el gobierno, el consumo no se recupera en la medida de lo deseable para sacar a la economía de la recesión. Así lo reflejan las cifras oficiales sobre ventas minoristas en supermercados y centros comerciales.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó ayer que las ventas por unidades en supermercados cayó 1,2 por ciento en junio último, cotejando con igual mes de 2016. En tanto, las ventas en shopping centers registraron una merma de 5,1 por ciento, también en relación con junio del año pasado.

La medición correspondiente a supermercados refleja que las ventas a precios constantes de abril de 2016, durante el mes de junio de 2017, sumaron un total de 21.416,4 millones de pesos, lo que representa una disminución de 1,2 por ciento respecto de junio de 2016.

Los datos oficiales, según la percepción de los empresarios, no permiten constatar una señal clara de recuperación del consumo. Los comerciantes explican que los consumidores se retraen por no disponer de datos firmes para un presupuesto familiar que permita calcular gastos por anticipado.

Dicho en criollo: la gente tiene miedo de gastar más de lo debido y después no poder llegar a fin de mes.

Centros de compra
En el rubro "shopping", las ventas a precios constantes de abril de 2016, en el mes de junio de 2017, ascendieron a un total de 4.340,3 millones de pesos, lo que representa una caída de 5,1 por ciento respecto del mismo mes del año anterior.

El consumo familiar representa casi el 80 por ciento del Producto Bruto Interno, de ahí que su descenso implique la persistencia de la recesión. Sólo algunos nichos de actividad, como construcción y mercado automotriz, se sobreponen al efecto recesivo causado por la devaluación del peso de diciembre de 2015 (40 por ciento), el impacto de los drásticos ajustes de tarifas y precios de combustibles y la inflación.

Este último factor, centralizado en rubros como alimentos, medicamentos y servicios públicos básicos (gas, electricidad), ha contribuido a reducir el poder de compra de los ingresos fijos, pese a las paritarias y los dos incrementos anuales de los haberes previsionales.

Las promociones de ventas con descuentos y en cuotas, por ahora, no dan el resultado esperado. Y en octubre, para colmo, habrá un nuevo incremento de tarifas de gas y electricidad.