El domingo no fue un día feliz, porque YPF volvió a aumentar el precio de las naftas en todo el país entre un 4,5% y 5,5%, tal como había autorizado la semana pasada el ministro de Energía Javier Iguacel. En ese sentido, en la ciudad de Buenos Aires el litro de súper pasó a costar $29,37 y el de premium $35,37.

En los próximos días lo seguirán sus competidoras. El incremento en los precios del combustible le suman más presión a la inflación que en lo que va del año acumula una suba del 16%, un punto porcentual por arriba de la meta anual que había planteado el gobierno en diciembre.

Los precios antes de la reciente suba eran de $ 28,11 y $ 33,53, respectivamente. Las naftas ya habían registrado una suba de entre un 22% y un 27% en 2018. Ahora, el acumulado es de 28% y más de 30% para la súper y la premium. Cabe recordar que fuentes del sector estimaron la semana pasada que todavía queda un margen de actualización de entre 10% y 13% necesario para normalizar el abastecimiento de naftas y gasoil.

"El desabastecimiento no se mejoró. Las estaciones blancas reciben el combustible con diferencias que le dan entre $5 y $6 por encima del resto de las petroleras, por lo que les resulta imposible mantener su negocio", explicó a Infobae, Gabriel Bornoroni, presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles del Centro de la República Argentina (Fecac).

Las noticias y quejas por la falta de provisión de gasolinas en el Interior del país se multiplicaron desde la llegada de Iguacel al Ministerio de Energía. Sin embargo, los empresarios estiman que para llegar al precio de equilibrio entre el valor internacional del crudo y el actual tipo de cambio en torno a $28 por dólar, falta casi 20% de ajuste en las pizarras al consumidor.