Ekapol Chanthawong es el entrenador de 25 años que sigue adentro de la cueva a la espera de ser rescatado. Sin embargo, él nunca tendría que haber estado ahí, ya que en un principio no los iba a acompañar en la travesía. El entrenador principal del equipo de fútbol tailandés, Nopparat Khanthavong, pasó la mañana del 23 de junio instruyendo a su joven asistente para una tarea importante: cuidar a los chicos por su propia cuenta.

"Cuando salgan a recorrer el lugar, asegurate de andar en bicicleta detrás de ellos para poder seguirlos con la mirada", le escribió Nopparat en un mensaje por Facebook a Ekapol horas antes de que el grupo se extraviara dentro de la cueva. Mientras algunos critican el accionar de Ekapol al entrar a la cueva, la mayoría de los tailandeses sostienen que gracias a él los chicos siguen vivos.

Así lo reflejan los medios locales, los cuales sostienen que Ekapol "es una fuerza divina enviada para proteger a los chicos mientras atraviesan el calvario que les toca vivir". Según los oficiales del rescate, Ekapol es uno de los más débiles del grupo, en parte porque en los primeros días les dio a los chicos la ración de comida y de agua que llevaba consigo.

También les enseñó a los chicos a meditar y a conservar la mayor cantidad de energía hasta que los encontrasen. "Si Ekapol no hubiera ido con ellos, ¿qué le habría pasado a mi hijo?", dijo en una entrevista con un canal de televisión tailandés la madre de Pornchai Khamluang, uno de los chicos de la cueva. "Cuando salga, tendremos que ayudarlo a sanar su corazón. Querido Ek, yo nunca te culparía", agregó.

Amigos del joven entrenador contaron la emotiva historia de Ekapol, que es un huérfano que perdió a sus padres y a su hermana cuando tenía 10 años. Después se inició para ser monje, pero dejó el monasterio para cuidar a su abuela enferma en Mae Sai, al norte de Tailandia, donde dividió su tiempo trabajando como asistente en el templo del monasterio y entrenando al equipo Moo Pa, lugar donde logró construir una fuerte afinidad con los chicos.

En la mañana del sábado, la Marina tailandesa publicó fotos de cartas escritas por el grupo a su familia. Ekapol, que trazó unos garabatos sobre un trozo de papel amarillento extraído de un cuaderno, fue breve, pero incluyó una promesa y una disculpa: "Prometo darles a los chicos el mejor de los cuidados. Quiero agradecer por todo el apoyo, y quiero pedir disculpas".