La tierra prometida empezaba a hacerse realidad. Después de miles de años de buscar su propio lugar, el Holocausto y los seis millones de personas asesinadas fueron un lamentable punto de partida para que, tres años después, se concretara la esperada creación del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948.

El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de la ONU aprobó el plan para dividir a Palestina en dos Estados. Entonces, sólo era cuestión de tiempo. Fue David Ben-Gurión, entonces presidente del Consejo de Estado Provisional, quien leyó, hace hoy 70 años, el acta de independencia.

"En virtud de nuestro derecho natural e histórico y la fuerza legal de la resolución de la Asamblea General de la ONU, por la presente declaramos el establecimiento del Estado Judío en Eretz- Israel, que será conocido como Estado de Israel", expresó, bajo un cuadro de Theodor Herzl, el fundador del sionismo. De esta manera, además, se puso fin al Mandato Británico de Palestina.

Décadas de sangre

Un día después comenzó la primera guerra árabe-israelí, cuando tropas tropas egipcias, iraquíes, libanesas, sirias y transjordanas, más voluntarios libios, saudíes y yemeníes, invadieron el nuevo Estado. La victoria, al año siguiente, le permitió a Israel conseguir una importante ampliación de su territorio, mientras que centenares de miles de palestinos debieron buscar refugio en otros países.

Estos conflictos continuaron durante décadas, demasiadas, y ni siquiera en estos días lograron ser superados, por lo que se ansía que llegue el momento en que Israel y Palestina puedan convivir en paz.