Corea del Norte y Corea del Sur mantendrán una reunión de alto nivel el 1 de junio, informó la agencia de noticias norcoreana KCNA, luego de la reunión del sábado entre los líderes de ambas naciones y los últimos guiños del presidente de EE. UU., Donald Trump, de recuperar la idea de reunirse con el líder norcoreano Kim Jong-un

Kim y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, acordaron "reunirse con frecuencia en el futuro para hacer que el diálogo sea dinámico y para unir conocimientos y esfuerzos", informó a primera hora del domingo la agencia de noticias norcoreana KCNA. 

Ambos líderes se reunieron por segunda vez en un mes en la localidad fronteriza de Panmunjom, informó la oficina presidencial en Seúl, citada por la agencia de noticias DPA. 

Kim también agradeció a Moon por su trabajo en la organización de la posible cumbre del 12 de junio entre él y Trump, expresando su "deseo concreto" para las "históricas"  conversaciones. 

Las conversaciones se centraron en dar seguimiento a lo acordado en la primera cumbre el 27 de abril, así como las condiciones para que pueda celebrarse el encuentro previsto con Trump. Pocas horas antes, el presidente estadounidense anunció en Twitter que al contrario de lo asegurado 24 horas antes, aún confía en que sea posible reunirse con Kim en Singapur en esa fecha. 

"Tenemos conversaciones muy productivas con Corea del Norte para restablecer la cumbre", escribió Trump en la noche del viernes en Twitter. "Si se llega a producir, seguramente será en la misma fecha, el 12 de junio, en Singapur". En caso de ser necesario, la reunión podría prolongarse más, agregó.

En tanto que la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, informó que Estados Unidos enviará una delegación a Singapur para preparar la cumbre. 

"El equipo preparatorio viajará tal como estaba previsto para preparar la cumbre para el caso de que esta se lleve a cabo", dijo Sanders. Se prevé que el equipo se traslade a Singapur este domingo. 

El jueves, Trump canceló la cumbre del 12 de junio pero un día después sugirió que podría volver atrás en su decisión tras entusiasmarse con la repuesta conciliadora de Corea del Norte.

Funcionarios de la Casa Blanca citados por medios estadounidenses dijeron que notaron que en la carta enviada a Kim, Trump había dejado la puerta abierta porque a la vez que culpaba a Corea del Norte de "tremenda ira y abierta hostilidad" también urgía al líder norcoreano a comunicarse con él.

Corea del Norte emitió un comunicado en el que manifestó su disposición a "darle a Estados Unidos tiempo y oportunidades" para reconsiderar las conversaciones "en cualquier momento y formato".

Trump, que ve en la reunión una oportunidad de dejar un legado importante en su mandato, se apuró a aceptar reunirse con Kim pese a las preocupaciones de muchos de sus asistentes principales.

Al ser consultado anoche acerca de si los norcoreanos jugaban con la comunicación, Trump le dijo al periodista que lo entrevistaba: "Todos juegan. Vos lo sabés mejor que nadie".

Estados Unidos y Corea del Norte no tienen relaciones diplomáticas formales, lo cual dificulta la tarea de comunicación entre los gobiernos; bajo la administración Trump, el ahora secretario de Estado, Mike Pompeo, dirigió las conversaciones. 

Pompeo, que comenzó a dirigir las negociaciones cuando ocupaba la dirección de la CIA, reunió el año pasado un grupo de trabajo llamado Korea Mission Center, en el que se puso a la cabeza como principal interlocutor de Estados Unidos con Pyongyang.
Si bien no reemplazó al llamado Canal de Nueva York, dirigido por el Departamento de Estado, desempeñó el papel principal en la organización de los dos viajes de Pompeo a Pyongyang.

Lo que hizo caer la cumbre, según la carta escrita por Trump, fueron unas declaraciones de un funcionario de la cancillería norcoreana en las que se refería al vicepresidente, Mike Pence, como un "maniático político" por sus comentarios sobre el Norte. Además, dijo que dependía de los estadounidenses si se reunirían con los norcoreanos en una sala de reuniones o si en un enfrentamiento nuclear.

En respuesta, Trump dijo que continuaría con su campaña de "máxima presión" a Pyongyang con sanciones económicas y aislamiento diplomático, aunque no descartó que pudiera reflotarse la cumbre.

Funcionarios de Defensa e Inteligencia de Estados Unidos creen que Corea del Norte tiene capacidad para atacar con armas nucleares cualquier lugar de Estados Unidos y el objetivo de la cumbre es alcanzar un compromiso de desnuclearización.

Luego del encuentro histórica entre las dos Coreas, Kim anunció la desnuclearización de su país como parte de los preparativos para el encuentro con Estados Unidos. Además, el jueves, antes del desplante de Trump, Pyongyang destruyó su centro de pruebas nucleares en un acontecimiento al que fueron invitados periodistas.

Fuente: AFP