El Vaticano emitió un documento, aprobado por el papa Francisco, en el que critica y reclama una mayor regulación sobre el sistema financiero mundial, se pronuncia contra las cuentas offshore y destaca los problemas que trae el endeudamiento público. "La experiencia de las últimas décadas ha demostrado con evidencia, por un lado, lo ingenua que es la confianza en una autosuficiencia distributiva de los mercados, independiente de toda ética", criticó la Santa Sede.

En el documento, titulado "Oeconomicae et pecuniariae quaestiones (Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero"), el Vaticano resalta "la impelente necesidad de una adecuada regulación, que conjugue al mismo tiempo libertad y tutela de todos los sujetos que en ella operan en régimen de una sana y correcta interacción, especialmente de los más vulnerables. Ese potente propulsor de la economía que son los mercados es incapaz de regularse por sí mismo", advierte el documento.

"En este sentido, los poderes políticos y económico-financieros deben siempre mantenerse distintos y autónomos y al mismo tiempo orientarse, más allá de todas complicidad nociva, a la realización de un bien que es tendencialmente común y no reservado a pocos sujetos privilegiados", reclama el escrito.

Y lamenta que "lo que había sido tristemente vaticinado hace más de un siglo, por desgracia, ahora se ha hecho realidad: el rendimiento del capital asecha de cerca y amenaza con suplantar la renta del trabajo". El Vaticano advierte con preocupación que "no es posible ignorar que esas sedes offshore se han convertido en lugares de lavado de dinero sucio, es decir, fruto de ganancias ilícitas".