La violencia en Afganistan no cesa. 

 Al menos cuatro muertos, dos guardias de seguridad y dos insurgentes, murieron hoy por un atentado suicida contra la casa de un diputado afgano en Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar, en el este de Afganistán. El ataque contra la vivienda del diputado Haji Abdul Zahir Qadir, conocido por encabezar su propio grupo de combate contra el Estado Islámico (EI), ocurrió alrededor de las 10.30, (03.00, hora en Argentina), cuando un insurgente detonó los explosivos que llevaba, en la entrada de la residencia.


"De acuerdo con la información inicial con la que contamos, dos guardias de seguridad del diputado murieron en la explosión”, afirmó el portavoz del gobernador provincial, Attaullah Khogyanai, citado por EFE. Además, el funcionario indicó que un segundo atacante fuertemente armado y que llevaba un chaleco cargado de explosivos, fue abatido por las fuerzas de seguridad antes de que pudiera detonarlo.


"En estos momentos la situación está en calma y bajo control de las fuerzas de seguridad”, aclaró Khogyanai. Ningún grupo asumió aún la responsabilidad del ataque en Nangarhar, territorio fronterizo con Pakistán y uno de las más violentos de Afganistán, donde tiene su bastión en el país el grupo yihadista Estado Islámico (EI), además de una importante presencia de talibanes.


El atentado de hoy sucedió después que ayer murieron seis personas y otras nueve resultaron heridas en otro atentado suicida ejecutado en la capital afgana, en las proximidades de una sucursal del Banco de Kabul y a unos 300 metros de la embajada estadounidense y el Tribunal Supremo, el mismo día que la ONU informó que más de 200.000 civiles tuvieron que abandonar sus casas en lo que va del año para escapar de los combates y ataques.