Las muestras de ADN recogidas de la orina de Eric McKenna, de 60 años, permitieron a los investigadores vincularlo con dos violaciones cometidas en 1983 y en 1988.

Este viernes, una corte de la ciudad británica de Newcastle condenó a McKenna a 23 años de cárcel por dos violaciones, informa el periódico The Guardian.

El error fatal de este hombre, que durante más de 30 años se encontró fuera del radar de los investigadores, fue orinar en 2016 en la maceta de un vecino.

Cayó luego de más de 30 años.

La Policía arrestó a McKenna por considerar que estaba acosando a su vecino. Tras recoger y analizar muestras de su ADN descubrieron que su huella genética lo vinculaba con dos casos separados de violación, uno ocurrido en 1983 en Gateshead y otra en Newcastle en 1988. En ambos casos el agresor se acercó a sus víctimas por detrás mientras andaban solas y las violó amenazándolas con un cuchillo.

Mick Wilson, de la Policía de Northumbria, afirmó que McKenna "no había mostrado el más mínimo remordimiento" y calificó sus crímenes de "calculados, planeados; experiencias horribles para las dos víctimas".

"Este es un caso muy inusual que se remonta a más de 30 años, pero estoy encantado de estar aquí hoy sabiendo que este hombre ahora está tras las rejas" manifestó.

Wilson explicó que "en la década de 1980 no teníamos las mismas técnicas forenses disponibles que tenemos ahora y nos hemos asegurado una convicción gracias a esos avances".

La Policía expresó sus disculpas a las dos mujeres y admitió que no recibieron el apoyo debido cuando reportaron haber sido agredidas sexualmente.