Por Francisco Nutti
@FranNutti

A casi un año del golpe de Estado que dejó a Evo Morales fuera del poder, la incertidumbre por quién gobernará Bolivia se acrecienta en ese país. Este domingo habrá elecciones presidenciales en medio de su peor crisis económica en los últimos 40 años y todo indica que habrá segunda vuelta. 

En diálogo con "Crónica", el analista internacional Juan Francisco Venturino explicó: "La nueva gestión del futuro presidente va a encontrar una Bolivia más empobrecida, absolutamente dividida en términos políticos, con instituciones golpeadas y se va a ver obligado a ejercer un fuerte liderazgo para reconducir el destino de Bolivia y de todos los bolivianos".

Asimismo, aclaró: "Va enfrentarse con un futuro todavía más incierto que el que venía transitando, previo a esta intervención cívico-policial que derivó en la salida y huida de Evo Morales de su propio país para venir a refugiarse a la Argentina"

En ese sentido, reconoció que "Bolivia ya tenía sus propias dificultades durante las gestiones de Morales y luego en este virtual gobierno de facto no han hecho más que agravarse. Recordemos que se ha decretado ´calamidad pública´ muy recientemente", siguió.

El candidato del Movimiento al Socialismo (MAS), Luis Arce, lidera todas las encuestas, seguido por el ex presidente Carlos Mesa. Aunque Arce mantiene las aspiraciones de ganar en primera vuelta, todo parece indicar que irán a balotaje, el 29 de noviembre.

La Constitución declara ganador en primera vuelta al candidato que obtiene mayoría absoluta o el 40% de los votos con 10 puntos de ventaja sobre el segundo. Según los sondeos, ambos son los únicos con opciones de convertirse en jefes de Estado. La última encuesta de Ipsos arrojó que el candidato del MAS tiene el 42% de intención de voto, mientras que su rival cosecha 34% de apoyos.

¿Qué país recibirá?

Para Venturino, la autoproclamada presidenta "Jeanine Áñez deja no sólo un malestar social enorme, carencias que se potencian producto de la cuarentena y al coronavirus", sino también aclara que "hay una derecha y un poder concentrado que está dispuesto a utilizar la política y sus propios medios para poder tener un candidato afín".

"Si eso implica separarse de la propia constitución de Bolivia, lo van a hacer. Dejó un escenario pospandemia horroroso. Queda una Bolivia arrasada, en términos económicos, sociales y políticos y sobre todo con una debilidad institucional enorme, porque ha representado que era una presidenta que iba a bajar línea y que sólo estaba para poder eliminar o extirpar lo que ellos llaman el ´tumor político´que es el propio Evo Morales", manifestó.

En la actualidad, Bolivia vive su crisis económica más profunda en casi cuarenta años, con una contracción prevista del PIB de 6,2% en 2020, la peor caída desde la década de 1980, cuando vivió la hiperinflación.

La pandemia de coronavirus acentuó los problemas de la economía boliviana, que cayó 7,93% hasta julio sobre igual período de 2019 y la tasa de desempleo urbano se disparó del 6,6% al 10,5% entre enero y agosto. Por eso, la elección del domingo comenzará a marcar el destino de un país que desde hace un año vive envuelto en un remolino político.

Evo no participa, pero siempre está

Las elecciones del domingo tendrán una ausencia notoria. Evo Morales, la principal figura política de Bolivia de las últimas décadas, no será candidato, aunque sigue en el centro de la escena. "Como líder opositor, se ha transformado en el catalizador, en ese líder siniestro a derrotar y de alguna manera el factor convocante de todos los odios", precisó Venturino.

En tanto, agregó que "para la derecha boliviana, si bien hay muchas diferencias entre facciones, si hay algo en lo que están de acuerdo es en que Evo debe dejar de existir, al igual que su movimiento, su visión política, su liderazgo, que ya ha demostrado en la región, desde el punto de vista al menos discursivo, que tiene que ver con la reivindicación de los pueblos originarios y entender que los tesoros de una nación le pertenecen a su pueblo".

"Luego podríamos ver los enormes defectos que ha tenido de pensarse un Evo Morales eterno, esta idea de un liderazgo unipersonal sin herederos. Estas son cuestiones también para debatir o revisar desde el punto de vista del liderazgo de Evo y también, después de haber sido gobierno durante tantos años, haber dejado a Bolivia tan expuesta desde el punto de vista de la institucionalidad democrática", agregó.

Por último, cerró con un mensaje contundente: "Claramente, es todos contra Evo Morales, y el rol que juega es el de catalizador de todos los odios y, también, con la propia imposibilidad de fabricar una figura que venga a recoger esa visión del mundo que le ha devuelto cierta dignidad al pueblo boliviano".

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