Intensos ataques aéreos y de artillería del Ejército sirio mataron a 250 personas en los últimos tres días en el principal bastión rebelde a las afueras de Damasco, informaron este martes activistas, en medio de una creciente frustración y alarma en la ONU, la Cruz Roja y otras organizaciones por la campaña de bombardeos considerada despiadada.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó que al menos 106 personas, entre ellos 19 menores y cinco mujeres, murieron este martes en los ataques a varias de las localidades que forman Ghouta Oriental, una de las zonas más afectadas por la violencia desde el inicio del conflicto, en marzo de 2011.

El organismo de la ONU para la infancia, Unicef, emitió un comunicado de una página para protestar contra las matanzas, en el que dice: "Ninguna palabra hará justicia a los niños asesinados, sus madres, sus padres y sus seres queridos".

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) también difundió un comunicado en el que dijo que “esto no puede continuar”.

Agregó que ha recibido “informes perturbadores” de decenas de personas muertas y heridas cada día en Ghouta y de “familias atrapadas, sin lugar seguro donde ocultarse de los bombardeos. Decenas de ataques con mortero contra Damasco han causado víctimas civiles y extendido temor. No podemos dejar que la historia se repita”.

António Guterres, secretario general de la Naciones Unidas, habló sobre la triste realidad que se vive en Siria, y se compromete a luchar para encontrar una solución.

"Es imperativo terminar ya con este sufrimiento humano sin sentido. Tales ataques contra civiles inocentes y contra la infraestructura deben parar ahora”, alertó Panos Moumtzis, el coordinador humanitario regional de la ONU para la crisis en Siria.