La tormenta tropical Tembin dejó a su paso por Filipinas al menos 230 muertos y una enorme devastación en Mindanao, en el sur del país, donde los equipos de rescate seguían buscando este domingo a 120 desaparecidos, informaron las autoridades.

Tembin abandonó Filipinas en dirección oeste, hacia Vietnam, y se convirtió en tifón con vientos de hasta 145 kilómetros por hora, según los meteorólogos.   

La mayoría de las víctimas murieron por inundaciones y riadas de lodo. Tembin tocó tierra el viernes en la región de Mindanao, donde tuvieron que ser evacuadas más de 72.000 personas.   

La tormenta arrastró viviendas y las rutas quedaron intransitables por los árboles caídos y los escombros. En las imágenes de televisión se veían casas bajo el agua hasta el techo. 

Una portavoz de la oficina de protección civil lamentó la elevada cifra de víctimas, pese a que las autoridades habían hecho llamados a la evacuación, y pidió a la población que no las ignore. “Aunque estemos acostumbrados a que haya tormentas todos los años”, dijo, citado por la agencia de noticias DPA.    
La Cruz Roja se encuentra entre las organizaciones que asisten a los afectados. “La gente dejó todo atrás al salir huyendo por su vida”, dijo Patrick Elliott, responsable de operaciones para Filipinas. También ofreció ayuda el secretario general de la ONU, António Guterres.    

El papa Francisco dedicó hoy una plegaria a la población de Mindanao por el fenómeno. “Dios misericordioso reciba las almas de los difuntos y consuele a todos los que sufren por esta calamidad”, sostuvo el pontífice, reprodujo la agencia de noticias Ansa. 

La semana pasada murieron 54 personas por otra tormenta, bautizad. Kai-Tak. El país insular sufre cada año el paso de un promedio d. 20 tifones. Haiyan, el más grave en la región en décadas, mató en 2013 a más de 6.000 personas.  


Incendio de un centro comercial

Las autoridades filipinas dieron este domingo por muertas a unas 37 personas que quedaron atrapadas por un incendio declarado el sábado en un centro comercial en la ciudad de Davao, en el sur del país.

El vicealcalde de Davao, Paolo Duterte, declaró a la prensa que el jefe de la Oficina de Protección de Incendios le confirmó que no había ninguna opción de encontrar con vida a las personas desaparecidas.

"Recemos por ellos. Hace un rato el comandante sobre el terreno de BPF me anunció que las opciones de sobrevivir son cero", dijo Duterte, hijo del presidente filipino, Rodrigo Duterte, en su cuenta de Facebook.

En el mensaje publicado esta madrugada el vicealcalde adjuntó los nombres de los 37 desaparecidos, la mayoría trabajadores de un centro telefónico de atención al cliente que operaba las 24 horas del día en la última planta del edificio, según la cadena de televisión ABS-CBN citada por la agencia española EFE.

El incendio se desató el pasado sábado por la mañana en la tercera planta del centro comercial NCCC, en la que se vendían telas y mobiliario de madera y plástico, y seguía ardiendo a primera hora del domingo, añadió el canal.

El presidente de Filipinas transmitió a los familiares de los desaparecidos las nulas esperanzas de encontrarlos con vida durante una visita anoche al centro comercial de Davao, ciudad en la que reside y de la que fue alcalde cerca de dos décadas.