La encuestas hablan de un empate técnico entre los dos candidatos.

Tras una electrizante campaña, Chile elige entre Sebastián Piñera y Alejandro Guillier a su próximo presidente. Desde las 8 de este domingo, deciden en balotaje si vuelven a la derecha del ex presidente Piñera o siguen el camino de la agenda social desarrollada por el gobierno de Michelle Bachelet. El ganador asumirá el 11 de marzo de 2018 y gobernará hasta 2022.

Si bien en la primera vuelta, celebrada el 19 de noviembre, Piñera sacó una gran y significativa ventaja, en estas nuevas elecciones los candidatos llegan en un empate técnico, según informaron distintas agencias consultoras.

“Se acercan tiempos mejores para Chile, aseguró Piñera durante el acto de cierre realizado el jueves último en el céntrico teatro Caupolicán de Santiago, donde una multitud de seguidores escuchó su discurso. A su vez, prometió ser “el presidente del cambio y del progreso, del futuro y de la esperanza”.

Luego pidió perdón “por los errores que, sin duda, hemos cometido”, en un gesto para atraer el voto de quienes dudan en apoyarlo por diferencias con las políticas que implementó en su gestión presidencial que finalizó en 2014.

En tanto, en la emblemática Plaza de la Ciudadanía, frente al Palacio de La Moneda, Guillier cerró ese mismo día su campaña entre políticos y personalidades de la cultura. “Lo primero es estar con la gente en cada rincón y en cada ciudad, esa es la buena política”, dijo el candidato ante sus seguidores, entre quienes se destacaron el ex presidente uruguayo José Pepe Mujica y una decena de ministros del gabinete de Bachelet.

Los resultados de la primera vuelta reflejaron un triunfo de Piñera con casi el 37 % de los votos, seguido por Guillier con cerca del 23 %. En un tercer lugar se situó la candidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, con 20 %. De esta forma, los candidatos buscaron el apoyo de otras fuerzas para quedarse con la presidencia.

Piñera contó desde temprano con el apoyo del representante del neopinochetismo José Antonio Kast, que resultó cuarto con un 8 %, lo que acercó al acaudalado empresario al porcentaje deseado, aunque no le asegura un triunfo. Guillier recibió, también pocas horas después del escrutinio, el apoyo del candidato del Partido Progresista, Marco Enríquez-Ominami, que representó el 6 %.

En Chile el voto no es obligatorio. En la primera vuelta votó tan solo el 46 % de los que están habilitados para hacerlo, y un año antes -en las elecciones municipales- lo había hecho apenas un 36 %. Desde el comando de Guillier apuestan a que más gente salga a votar, para neutralizar el triunfo en primera vuelta de ex presidente.