Un nuevo ataque incendiario, el sexto en los últimos días, fue cometido ayer contra una iglesia en la localidad de Melipilla, a 70 kilómetros al suroeste de Santiago, donde el papa Francisco comenzará hoy su gira pastoral por seis ciudades de ese país y de Perú. La tensión aumenta cada vez más y los encargados de la seguridad están en vilo.

En la madrugada del domingo, el ataque afectó la fachada de la iglesia San Agustín, a la que un grupo de desconocidos arrojaron un líquido combustible en la puerta y luego la prendieron fuego. Además, dejaron escrita una frase en repudio a la Iglesia Católica y a la visita de Francisco: “La única iglesia que ilumina es la que arde, es la que está en llamas. No al Papa”.

La iglesia San Agustín, que es monumento histórico de Chile, es un templo patrimonial construido en 1893 y está protegido por la Ley de Monumentos.

La violencia no cesa
El ataque, el sexto en los últimos tres días, no dejó lesionados ni daños estructurales significantes, como sí ocurrió el viernes, cuando tres parroquias de la capital chilena tuvieron serios perjuicios, mientras, en otras dos, los atacantes vieron frustradas sus intenciones. En una de ellas, los agresores dejaron un terrible mensaje: “Francisco, las próximas bombas serán en tu sotana”.

Críticas
El Papa llegará en la noche del lunes a  Santiago, donde iniciará una visita de tres días en medio de graves cuestionamientos a la Iglesia chilena por abusos sexuales de menores cometidos por miembros del clero y, presuntamente, ocultados por la jerarquía eclesiástica.

Además de Santiago, Francisco irá a la ciudad de Temuco, en el sur del país, una región marcada por fuertes tensiones con las comunidades mapuches que exigen desde hace años la devolución de sus tierras. Luego, y antes de ir a Perú, recalará en la ciudad portuaria de Iquique, al norte, donde reside un gran contingente de inmigrantes peruanos, bolivianos, colombianos, venezolanos y haitianos, entre otros.