Con la llegada de los talibanes al poder en Afganistán, la vida de sus ciudadanos cambiará por completo. Sin embargo, hay un grupo que se verá particularmente afectado: las mujeres.

Al momento de escribir esta nota, el grupo islámico controla más de dos tercios del país y se espera que sigan avanzando hacia la capital, Kabul. Esto tuvo lugar solo semanas antes de que Estados Unidos retire sus últimas tropas.

Vamos a ejemplificar el propósito de esta pieza con una historia personal, la de Zahra, quien vive con su padre, madre y sus hermanas. Esta mujer habló recientemente con la agencia de noticias internacionales The Associated Press (AP) y describió su situación.

Ella creció en un Afganistán libre de talibanes, donde las mujeres podían recibir educación, soñar con convertirse en profesionales y gozar de muchas otras libertades. Es más, durante los últimos años, trabajó con organizaciones locales que tenían como objetivo presionar al gobierno para avanzar en la igualdad de género.

Todo esto se vio pisoteado y derrumbado la semana pasada, cuando dicho grupo irrumpió en la ciudad donde ella vive. Banderas blancas por doquier que solo significaban una cosa, la proclamación de la fe islámica.

“Estoy muy sorprendida. ¿Cómo puede ser posible que yo, como mujer que ha trabajado tan duro y ha intentado aprender y avanzar, tenga ahora que esconderme y quedarme en casa?”, expresó la joven.

Bajo el no tan nuevo regimen talibán, las mujeres no podrán educarse ni trabajar. 

Recordemos que bajo este nuevo régimen, las mujeres deberán quedarse en sus casas y estarán sujetas plenamente a los hombres de la casa. No podrán trabajar, educarse e incluso salir de sus hogares, sin el consentimiento de sus maridos.

Pero esto no resulta ser nuevo, ya que hasta la invasión de los Estados Unidos en el 2001, también estaban en el poder. Además de lo antes mencionado, los talibanes realizaban ejecuciones públicas, cortaban las manos de los ladrones y apedreaban a los mujeres por adulterio.

Hasta el momento la ONU informó que los afganos que escaparon son 250.000, todos han huido o han intentado hacerlo. De este número, el 80% son mujeres y niños.

Clarissa Ward, periodista de CNN luego de la invasión talibán.

Volviendo a Zahra, sos ojos se llenaron de lágrimas durante su entrevista con la AP, que decidió no revelar su nombre completo para proteger su integridad física, ya que no podrá seguir haciendo lo que disfruta: trabajar y aprender. Además, reveló que está muy preocupada por su hermano, ya que teme que no pueda volver a jugar al fútbol o seguir tocando la guitarra.

Por su parte, Marianne O’Grady, quien oficia como directora adjunta de de CARE International en Kabul, aseguró que los avances conseguidos por la comunidad femenina en las últimas décadas han sido “espectaculares”.

 “No se puede dejar sin educación a millones de personas. Aunque las mujeres vuelvan a estar detrás de los muros y no pueden salir tanto, al menos ahora pueden educar a sus primos y a sus vecinos y a sus propios hijos de una forma que no podía ocurrir hace 25 años”.

Aunque la sociedad previa a la caída del gobierno también era bastante conservadora, las mujeres podían educarse, trabajar e incluso ocupan cargos en el estado.