El 13 de junio pasado un suceso generó conmoción en Querétano, en México. Athos y Tango, dos perros rescatistas, fueron envenenados y ahora, a un año de sus muertes, condenaron a 10 años de cárcel al responsable. Este fallo judicial es histórico en ese país y los organismos defensores de animales celebraron que el caso no quedó impune.

El responsable de las muertes de los perros adiestrados, de la Cruz Roja, es un hombre de 60 años, identificado como Benjamín "N". El sujeto enfrentó un juicio por sus actos, luego de haber sido detenido a principios de julio del 2021

Este proceso se trató del primer juicio que con condena por el delito de "Crueldad animal" en México. Habitualmente estos casos se resuelven en un acuerdo entre las partes y casi nunca se llega al juicio. No obstante, este caso no fue uno más y por eso se llegó hasta las últimas instancias para se realizara entre el 16 al 22 de agosto de este año.

 

La jueza Alicia Basurto García en Querétaro emitió este martes un fallo de 10 años de prisión para el hombre, sin derecho a fianza, así como el pago por reparación de daño equivalente a unos US$125.000

A decir de la juez, es una pérdida irreparable, incluso para la sociedad internacional, debido a las labores que realizaban Athos y Tango como parte de la Cruz Roja”, reveló Mónica Huerta, quién lideró la demanda contra el acusado, en una nota con el diario Reforma.

En tanto, se informó que Benjamín “N” aún tiene derecho a apelar la decisión judicial, pero por ahora será internado en una prisión del estado. La decisión fue celebrada por autoridades locales, servicios de rescates y por defensores de los animales, que indican que es un precedente importante en México para la persecución del maltrato animal.

¿Quiénes fueron Athos y Tango?

Athos era un perro Border Collie que fue entrenado para hacer tareas de rescate de personas desaparecidas. El can participó en la búsqueda de sobrevivientes en la erupción de un volcán en Guatemala en 2018. Además, localizó a siete víctimas del terremoto del 19 de septiembre de 2017 en Ciudad de México.

Por su parte, Tango, era un perro de la raza Yorkshire, fue adiestrado principalmente para el apoyo psicológico de niños con trastornos de ansiedad, estrés postraumático y también con síndrome de Down.

Los perros integraban el equipo de la Cruz Roja de Querétaro y estaban bajo el cuidado del entrenador Édgar Muñoz, quien los resguardaba en su domicilio de esa ciudad del centro de México.

Según el juicio, el 13 de junio de 2021 ambos canes estaban en la casa de Muñoz cuando Benjamín “N” arrojó salchichas envenenadas con alcaloides y organofosforados a la calle en la que solían caminar los perros. Athos y Tango fallecieron. En tanto, Balam, hijo de Athos, fue hospitalizado y lograron salvarlo.

El hombre de 60 años, previo al envenenamiento de los animales, había amenazado a Muñoz con hacerles daño porque no le gustaba que los perros estén en la calle que compartían como vecinos. Por último, la defensa de Benjamín “N” afirmó que el entrenador no los controlaba adecuadamente.

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