En diciembre de 2021, el empresario italiano Claudio Formenton, de 67 años, avisó a sus familiares que iba a viajar a Costa de Marfil para colaborar con los misioneros de Villaregia en sus labores humanitarias.

Quizá por pudor, no les contó el objetivo principal de su partida: conocer a Olivia Martens, una usuaria de Facebook que lo había encantado con las fotos de su figura que posteaba,  luego de pedirle solicitud de amistad en esa red social preguntándole cómo estaba.

El italiano de 67 años contestó que se encontraba bien y, desde ese momento, surgió lo que aparentaba ser una incipiente relación amorosa. 

Martens lo invitó a visitarla y, además, le pidió dinero. Formenton se negó a girarle plata, pero aceptó viajar a la nación africana.

Al bajar del avión en la ciudad costera de Abiyán, capital económica de Costa de Marfil, se encontró con un taxista que llevaba un cartel con su apellido como indicador para recogerlo.

El empresario, dedicado en su país al procesamiento del mármol, creyó que el conductor lo llevaba al encuentro de su amada, pero al poco tiempo se dio cuenta de que se trataba de un secuestro y de que la mujer no existía o al menos él nunca la conocería.

El taxista lo condujo hacia un bosque y lo recluyó en una guarida. De acuerdo a lo informado en las últimas horas por medios italianos, los secuestradores lo trasladaron luego de un sitio a otro hasta llegar a un hotel en Bonoua, una ciudad en el sureste de Costa de Marfil.

Claudio Formenton se enamoró por Internet, pero jamás pensó que al llegar al continente africano lo secuestrarían.

Liberación del empresario

El rescate de Formenton se logró en ese hotel, donde la Policía local concretó un allanamiento y uno de los captores fue detenido. El alerta por la desaparición del empresario se había originado por la angustia que tenían sus familiares al no poderse comunicar con la víctima.

Una vez que el empresario fue liberado y puesto bajo protección de la embajada Italiana, se le realizó un chequeo médico general, que incluyó la prueba de Covid-19.

La víctima se encontraba molesta por la experiencia vivida, pero afortunadamente no fue golpeada por los secuestradores.

Tras recibir ayuda, tanto el empresario como su familia agradecieron al cuerpo de Carabinieri (Carabineros), a la Unidad de Crisis de la Farmesina y y al abogado Stefano Marrone por haber dado prioridad al caso de engaño y secuestro.