El legislador Silvio Antonio Favero hace pocos días había propuesto un proyecto de ley en Mato Grosso do Sul para “Garantizar el derecho del ciudadano a decidir si quiere o no ser vacunado”

Estuvo internado desde el jueves pasado en un hospital y murió debido a complicaciones de la enfermedad. 

En el texto del proyecto de ley, el legilador señalaba: “actualmente no hay seguridad total sobre la seguridad de las vacunas, ya que eventuales efectos colaterales pueden ofrecer un riesgo irreparable a mediano y largo plazo que por ahora son desconocidos”.

El hombre de 54 años, era diputado por el Partido Social Liberal (PSL), la misma fuerza política por la que Bolsonaro fue elegido presidente en 2018 y de la que se desvinculó el año pasado por divergencias con sus dirigentes.

Favero compartía la postura sobre la pandemia con el presidente Jair Bolsonaro y compartía en redes sociales las publicaciones en las que el presidente expresaba su desconfianza a la vacuna y rechazo a las medidas de distanciamiento social. 

Bolsonaro ya advirtió que la vacunación no es obligatoria en el país pese a que la Corte Suprema autorizó a los gobiernos regionales y municipales a imponer sanciones a quienes se nieguen a inmunizarse, como dificultarles el acceso a servicios públicos.

Récord de muertes en Brasil 

Brasil es el país con más muertes por Covid-19 en Latinoamérica. En las últimas horas registró un más de 1.800 muertes diarias desde el comienzo de la pandemia. 

Según el Ministerio de Salud, Brasil acumula hasta este sábado 277.091 muertes desde marzo del año pasado, y registró entre el miércoles y el sábado los cuatro días más letales desde el inicio de la crisis sanitaria.

El país registra 11.438.935 personas infectadas, desplazando a la India del segundo lugar en la lista de países con más casos de Covid-19.

Los números de fallecidos e infectados confirman que el país más grande del Mercosur está pasando por la segunda ola de la pandemia, más virulenta y letal que la primera, en parte provocada por la circulación de la nueva cepa originada en la zona del Amazonas, que, según investigadores, es tres veces más contagiosa que la original.

A pesar de la crisis sanitaria que está viviendo el país, hasta este fin de semana, sólo unos 10 millones de brasileños, el 4,7% de la población, había recibido la primera dosis de la vacuna.