El faltante de vacuna contra el coronavirus es un tema de conversación en el mundo entero, especialmente en aquellos lugares en donde la pandemia sigue azotando sin piedad.

Pero la misma inoculación que es deseada por varias naciones, parece estar llegando a rincones inhóspitos como el imponente Castillo de Bran del siglo XIV, que sirvió de inspiración para la historia de Drácula, un clásico.

Sí, el presidente Klaus Iohannis decidió hacer una sorpresiva campaña para atraer turistas, uno de los sectores más golpeados por el covid-19.

Por lo que dicen quienes se animaron y acudieron, los médicos tienen en sus batas, una especie de calcomonías de colmillos. 

Quienes se vacunen con la vacuna de Pfizer, recibirán un certificado especial por su "valentía y responsabilidad", con la promesa de que podrán regresar "por los próximos 100 años".

También recibirán un recorrido gratuito por la denominada "cámara de la tortura" con 52 elementos medievales.

Bran Castle, quien tuvo la iniciativa, espera que su iniciativa única ayude a aumentar las cifras de vacunación. 

Así promocionan la vacuna contra el coronavirus en el castillo de Drácula.

El Castillo de Bran, situado en un valle neblinoso en los montes Cárpatos, suele estar asociado con el príncipe rumano Vlad Tepes, del siglo XV, conocido como El empalador, a pesar que nunca vivió allí.

El irlandés Bram Stoker, autor de Drácula, se inspiró en Vlad y las descripciones del Castillo de Bran cuando escribió su novela de 1897, que ayudó a fundar el moderno género de literatura de vampiros.