La crisis por la escasez de combustibles como consecuencia de la falta de choferes de vehículos pesados en el Reino Unido se agravó aún más durante este fin de semana, en el que los automovilistas debieron hacer colas durante horas y algunos hasta tuvieron que dormir en sus autos fuera de las estaciones de servicio por temor a no poder llenar el tanque. Para enfrentar la crisis, el gobierno pensó en ordenar al ejército que se haga cargo de la distribución, aunque la iniciativa por el momento no se aplicaría. En tanto, miles de policías fueron desplegados para controlar la seguridad.

El Brexit y la pandemia provocaron que los camioneros que llegaban desde la Europa continental ahora escaseen, al igual que muchos productos, por lo que se produjo una importante interrupción de las cadenas de suministro de diversos bienes y servicios, lo que ha dejado las estanterías de los supermercados vacías de muchos artículos, lo que también hace temer que haya escasez durante la Navidad.

Respecto del combustible, se indicó que nueve de cada diez estaciones de servicio dejaron de operar, lo que derivó en problemas para un sinfín de actividades, como las sanitarias, por lo que la Asociación Médica Británica pidió que se dé prioridad al personal de salud y a los trabajadores esenciales para acceder al combustible.

Frente a esta situación, el gobierno del primer ministro Boris Johnson analizó la posibilidad de utilizar el ejército para conducir los camiones cisterna. Sin embargo, el plan fue rápidamente descartado por el ministro de Medio Ambiente, George Eustice. "No tenemos planes por el momento de traer al ejército para que conduzca" los camiones, expresó.

Sin embargo, unos 10.000 policías fueron destinados a las estaciones de servicio para evitar desbordes ante la gran presencia de automovilistas. "Los agentes de policía tienen que asistir a las gasolineras para asegurarse de que las personas se comporten con sensatez", explicó John Apter, jefe nacional de la Federación de Policía de Inglaterra y Gales.

 

Primeras medidas

Para aliviar la crisis, el gobierno británico anunció durante el fin de semana que otorgará 10.500 visas a choferes de camiones del extranjero, a los que se les permitirá trabajar de manera temporal. Este plan de visado temporal permitirá que 5.000 conductores de vehículos pesados y 5.500 trabajadores avícolas puedan trabajar en el Reino Unido hasta la víspera de Navidad.

La medida implica un cambio radical en la política del primer ministro, que endureció las reglas de inmigración tras la salida de la Unión Europea y reiteró la necesidad de acabar con la dependencia de la mano de obra del exterior.

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