El Estado Islámico volvió a matar. En medio de sus últimas derrotas y pérdidas de territorio en Oriente Medio, el grupo yihadista cometió dos ataques en el sudeste de Irak que terminaron en la muerte de más de 83 personas, mientras que 93 sufrieron heridas.

La mayoría de las víctimas son peregrinos iraníes que estaban en un restaurante. La sangrienta jornada se registró en cercanías de la ciudad de Nasariya, en la provincia iraquí de Diqar, de mayoría chiíta, donde los atacantes suicidas, vestidos con uniforme militar, atacaron a tiros un puesto de control policial y un restaurante.

De inmediato, hicieron explotar de manera coordinada dos coches bomba, lo que aumentó el número de víctimas mortales. “El balance podría aumentar porque algunos heridos se encuentran en estado crítico”, lamentó Abdel Hussein al Jabri, director general adjunto de Salud de la provincia en la que fueron cometidas las masacres.

Por su parte, el gobernador Yahya al-Nassiri lamentó los atentados.

Reivindicación

Poco después, el ISIS emitió un comunicado a través de la red social Telegram en el que confirmó la autoría de los hechos y detalló que “con la ayuda sólo de dios, tres grupos de ‘inguimasi’ (fuerzas especiales de los yihadistas) se dirigieron hacia tres objetivos de los apóstatas en la ciudad de al-Nasariya y sus alrededores”.

Sobre el ataque al restaurante en las afueras de la ciudad, detallaron que sus combatientes “se enfrentaron a los apóstatas hasta que acabaron sus municiones e hicieron explotar sus cinturones con explosivos”.

El doble ataque fue cometido tras varias derrotas de los terroristas, que perdieron buena parte de sus territorios en Irak y en Siria.