La semana no comenzó de la mejor manera en Río de Janeiro, donde una operación militar en una favela terminó con 12 personas muertas, entre ellas, el primer militar desde el comienzo de la intervención. Los procedimientos se iniciaron durante la madrugada en asentamientos del norte carioca, donde viven unas 500.000 personas.

Allí intervinieron 4.200 soldados del Ejército y 70 policías que, con el apoyo de vehículos blindados y helicópteros, destruyeron barricadas y realizaron controles a peatones y vehículos. A estas acciones, una vez más, respondieron los delincuentes que manejan las favelas, con prolongados intercambios de disparos, por lo que, según cifras oficiales, cinco personas murieron en el enfrentamiento.

En el lugar, también fue baleado un militar, quien se convirtió en el primer uniformado asesinado desde que, a principios de año, comenzó la intervención del Ejército en las favelas de Río. En la zona, los tiroteos continuaron durante toda la mañana. Por otra parte, otras seis personas murieron en Niteroi, en la zona metropolitana de Río, donde policías persiguieron a supuestos narcotraficantes que circulaban en un auto robado.

Cuando fueron cercados, se produjo un intenso tiroteo que terminó con la muerte de seis de los marginales.

Problemas de frontera
El presidente Michel Temer ordenó el envió de tropas a la ciudad de Pacaraima, limítrofe con Venezuela, con la intención de detener los enfrentamientos entre los habitantes del distrito y los centenares de venezolanos que cruzaron la frontera.

La medida obedeció a que los brasileños se enfrentaron a los inmigrantes y, entre otros ataques, les prendieron fuego sus pertenencias.