Estados Unidos e Israel, anunciaron su retiro de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ( UNESCO, en inglés), acusándola de "anti israelí". El suceso provocó críticas en la institución. 

Tras varios años de tensiones con la UNESCO, con sede en París y actualmente en proceso de elección de un nuevo director general, la portavoz del departamento de Estado norteamericano, Heather Nauert, anunció que Washington prevé dejar la organización. "Esta decisión no se tomó a la ligera, y refleja la preocupación de Estados Unidos con los crecientes atrasos en los pagos (de las contribuciones) a la UNESCO, la necesidad de una reforma fundamental en la organización, y el continuo sesgo contra Israel, dijo Nauert. 

Estados Unidos ya había abandonado la UNESCO entre 1984 y 2003, después de que el entonces presidente Ronald Reagan acusara a la organización de realizar una mala gestión financiera y de mantener una dirección anti estadounidense en algunas de sus políticas. El país volvió a integrar la organización en octubre de 2003, cuando era presidente George W. Bush, pero en 2011 suspendió su participación financiera a raíz de la admisión de Palestina como Estado miembro.   

El país americano ya había advertido, a principios de julio, que revisaría sus relaciones con la UNESCO, tras calificar de “insulto a la historia” su decisión de declarar al casco antiguo de Hebrón, en Cisjordania ocupada, “zona protegida” del patrimonio mundial. 

Según la directora general de la UNESCO, Irina Bokova, la renuncia del país que gobierna Trump, significa una pérdida para las Naciones Unidas y para el multilateralismo. "Lamento profundamente la decisión de los Estados Unidos de América de retirarse de la UNESCO. La universalidad es esencial para la misión de la UNESCO, para construir la paz y la seguridad internacionales frente al odio y la violencia, con la defensa de los Derechos Humanos y de la dignidad humana”, expresó Bokova.

A estas reprobaciones se sumaron Francia, donde se encuentra la sede de la UNESCO, y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que subrayó “el destacado papel de Estados Unidos en la UNESCO desde su fundación”, en 1946. 

Poco después del anunció de Washington, Israel indicó por su parte que también iba a abandonar la institución, que calificó de “teatro del absurdo donde se deforma la historia en lugar de preservarla”.  El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, declaró: "entramos en una nueva era en las Naciones Unidas: la era en que, cuando se discrimine a Israel, habrá que asumir las consecuencias”.

Los anuncios de Estados Unidos e Israel intervienen en un momento decisivo, marcado por la elección de un nuevo director general para la UNESCO, en medio de importantes tensiones políticas. Los 58 países miembros del consejo ejecutivo designarán, en breve, dos finalistas o incluso el próximo dirigente de la organización.