El Senado de Estados Unidos aprobó el acuerdo presupuestario en la madrugada del viernes, después de que un retraso de varias horas llevase al Congreso a superar el plazo límite de medianoche y obligase a un nuevo cierre temporal del gobierno. El acuerdo, que fue aprobado por 71 votos a favor y 28 en contra, pasa ahora a la Cámara de Representantes.


El pacto presupuestario anunciado este jueves y su aumento del gasto en defensa y políticas sociales de casi 300.000 millones de dólares para los próximos dos años, no terminó de convencer a algunos legisladores oficialistas, al mismo tiempo que la omisión de una reforma migratoria dejó descontentos a varios demócratas.


Mientras que el ala más conservadora del Partido Republicano alertó hoy sobre el enorme crecimiento del gasto público, un grupo de demócratas más vinculado al reclamo migratorio rechazó el acuerdo y lo consideró insuficiente.  Estos últimos recordaron que la legalización definitiva de miles de jóvenes inmigrantes indocumentados, conocidos como soñadores, había sido una de las condiciones que su partido puso para terminar con el primer cierre parcial de gobierno, hace tres semanas, y aprobar los fondos que vencieron en la medianoche del viernes. 


La líder demócrata en la cámara baja, Nancy Pelosi, defendió esta posición -inclusive con un discurso récord de ocho horas seguidas este jueves-, pero su colega en el Senado, Chuck Schumer, selló y celebró el pacto presupuestario bipartidista, al que calificó como lo "mejor" para la clase media y la economía.


El pacto bipartidista imprimió de optimismo al oficialismo. 
"Creo que lo lograremos. Este es un proyecto de ley bipartidista. Necesitará apoyo bipartidista. Vamos a ofrecer nuestra parte de apoyo", pronosticó el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, en la mañana del jueves al iniciar una jornada de maratónicas negociaciones.