"En mi casa no hay nada para comer". Esas fueron las impactantes y desgarradoras palabras de Miguel Barros, un nene brasileño de tan solo 11 años, quien acudió a un llamado de urgencia a la Policía Militarizada de Belo Horizonte en un desesperado pedido de ayuda.

La situación se volvió automáticamente viral luego del llamado del pequeño al 190 (911 en Brasil), quien se encargó de describir la situación crítica en la que viven su madre y sus seis hermanos. Cuando los efectivos policiales respondieron al llamado, al otro lado de la línea se escuchó una voz desesperante: “Señor policía... en mi casa no hay nada para comer en mi casa”.

El mensaje movilizó de urgencia a los agentes, quienes llegaron a la casa del pequeño y constataron el panorama desolador. Rapidamente asistierton a la familia compuesta por la madre del Miguel, soltera de 46 años, y sus seis hermanos.



 

Habló la madre del Miguel tras la viralización del caso

 

 

La mamá del niño se llama Celia y no tiene trabajo formal, producto de la pandemia que afectó su economia interna y convive con sus seis hijos. Luego de la viralización del la situación, la mujer habló con la agencia de noticias AFP y describió el duro momento económico que le toca vivir y como eso afecta la crianza de sus pequeños.

 

 

 



”Sufrimos mucho porque el hambre duele", sentenció la responsable de los chicos, quien valoró la valentía de Miguel al verla "desesperada y llorando, y que "decidió hacer lo que hizo". En virtud del llamado que el nene realizó a la policía, la madre contó que "cambió todo”.
 

 

Los vecinos se conmovieron con la historia y colaboraron con alimentos 

 


Si bien los agentes de Belo Horizonte se hicieron cargo de la situación proporcionándole comida, comerciantes de la zona y alrededores no dudaron en colaborar brindando ayuda a la familia necesitada, con donaciones de alimentos.

 

Por este motivo, Miguel se sorprendió por la cantidad de ayuda recibida a partir del desesperado llamado que garantizó a su familia a tener alimento temporalmente en la mesa. "Alguna comida ni siquiera sé qué es", ratificó el pequeño, quienes desafortunadamente solo se alimentaron durante tres días consecutivos a pan y agua en el hogar humilde del barrio de Santa Luzia.

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