El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó este martes junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, un plan de paz que propone una nueva versión de la solución de dos Estados: uno israelí más grande que incluya a parte de Cisjordania y legalice Jerusalén como su capital y otro palestino fragmentado, con enclaves israelíes y con soberanía limitada en materia de seguridad.

"El mapa que sugerimos duplicará el territorio de los palestinos, con una capital en Jerusalén este, donde Estados Unidos abrirá orgullosamente una embajada", afirmó Trump en una conferencia de prensa en la Casa Blanca y agregó: "Ningún israelí ni palestino tendrá que abandonar su hogar".

A su lado, Netanyahu apoyó el plan sin dudarlo. "Señor presidente, debido a este reconocimiento histórico y porque creo que su plan de paz logra el equilibrio correcto que otros planes no habían conseguido, acordé negociar la paz con los palestinos sobre la base de su plan de paz”, anunció el premier israelí.


La Autoridad Nacional Palestina (ANP), el único gobierno reconocido internacionalmente, no estuvo presente en el anuncio y, según admitió la Casa Blanca en los últimos días, no fue parte de la elaboración del plan.

Mientras las protestas palestinas crecían en la Franja de Gaza, Ramallah y la capital jordana Amán, el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, el mismo que se negó a conversar por teléfono con Trump en las últimas semanas, rechazó el plan.

El nuevo mapa impulsado por EEUU.


"Jerusalén no está en venta y nuestros derechos no se canjean; el liderazgo palestino apoya a las masas palestinas que protestan y se oponen al 'Acuerdo del siglo'; eso no pasará. estos son momentos decisivos", advirtió Abbas, según la agencia de noticias palestina WAFA, en referencia a la promesa de Estados Unidos de "facilitar" 50.000 millones de dólares en inversiones a Palestina si acepta el plan y firma un acuerdo de paz.

El plan de Trump fue elaborado durante los últimos dos años, se titula Una visión de Paz, Prosperidad y un Futuro Mejor, tiene 120 páginas y comienza con una breve descripción: "Una solución realista que daría a los palestinos todo el poder para gobernarse a sí mismo, pero no el poder para amenazar a Israel".

El texto que publicó la Casa Blanca propone que "una Jerusalén indivisible" sea la capital del Estado de Israel, mientras los barrios de Jerusalén este Kafr Aqab y una parte de Shuafat y el distrito vecino de Abu Dis, en Cisjordania, se conviertan en la capital del futuro Estado de Palestina, "que podría llamarse Al Quds", el nombre en árabe para Jerusalén.

Pese a la ambigüedad del anuncio de Trump, el texto es claro: "Jerusalén seguirá siendo la capital soberana del Estado de Israel y seguirá siendo una ciudad indivisible".

Actualmente, la mayoría de la comunidad internacional -incluida la Argentina- reconocen que Jerusalén este, donde se encuentra la Ciudad Vieja, es uno de los tres territorios palestinos ocupados por Israel desde 1967 y anexados ilegalmente desde 1980.

Los mapas que propone Estados Unidos muestran un futuro Estado palestino fragmentado, que incluye la mayoría de Cisjordania, al menos 15 enclaves israelíes conectados por rutas bajo control israelí, la Franja de Gaza y dos regiones nuevas en el desierto de Neguev, cerca de la frontera con Egipto y unidas a Gaza por una estrecha porción de tierra.

Gaza y Cisjordania estarían unidas por un túnel, y Cisjordania quedaría vinculada a Jordania por dos rutas, controladas por Israel.

El futuro Estado de Israel, en tanto, legalizaría su anexión de Jerusalén este y las colonias que fue construyendo de manera sostenida e ininterrumpida desde hace décadas en Cisjordania.

Su territorio, según la propuesta de Estados Unidos, sumaría toda la frontera con Jordania -un país donde viven más de dos millones de refugiados palestinos- y el Valle de Jordán, una región especialmente fértil y donde se encuentran las mayores reservas de agua de Cisjordania.

Pero el plan no supone dos Estados soberanos.

"Después de la firma del acuerdo israelí palestino, el Estado de Israel mantendrá la máxima responsabilidad de la seguridad sobre el Estado de Palestina", sostiene el texto que propone un programa piloto para ir probando "la capacidad del Estado palestino para combatir el terrorismo" gradualmente, región por región.

Además, el plan tampoco reconoce uno de los principales reclamos de los refugiados palestinos.

"No habrá derecho al retorno ni absorción de refugiados por parte del Estado de Israel", postula y propone que los refugiados sean absorbidos por el futuro Estado palestino o por los países musulmanes de la región.

La mayor concesión que haría Israel, según el texto, es congelar la expansión de sus colonias en Cisjordania durante cuatro años, mientras negocien los detalles del plan propuesto por Estados Unidos con los líderes palestinos.

Sin embargo, tras las denuncias de extrema parcialidad que hicieron los dirigentes palestinos, nada parece indicar que el plan presentado por Trump reactivará una negociación de paz entre Abbas y Netanyahu.

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