Desde que Donald Trump se postuló a la presidencia de Estados Unidos, los escándalos se volvieron algo corriente. El último se desató por el apoyo que el jefe de la Casa Blanca le dio al candidato republicano al Senado por Alabama, Roy Moore, quien fue acusado de abusar sexualmente de varias adolescentes.
“La negativa de los demócratas a dar incluso un voto a nuestra masiva reducción de impuestos es por lo que necesitamos al republicano Roy Moore para ganar Alabama”, escribió el mandatario en su cuenta de Twitter. “Necesitamos este voto para frenar el crimen, la inmigración ilegal, para el muro fronterizo, el ejército, los veteranos”, siguió, sin importarle las cualidades morales que podrían faltarle a su candidato para el Senado.

Hasta este lunes, Trump había evitado dar un apoyo explícito a Moore para las elecciones especiales del martes próximo y solamente había hecho fuertes críticas a su rival, Doug Jones, al que calificó como una “marioneta” de otros dirigentes.

Actitudes polémicas
Moore, un evangelista que cita la Biblia a menudo, fue expulsado del Tribunal Supremo de Alabama por desafiar órdenes judiciales y, además, tiene posiciones cercanas al supremacismo blanco. Este particular sujeto fue denunciado por ataques sexuales a siete mujeres, la mayoría de ellas cuando eran menores de edad.

Estas presentaciones generaron problemas en el Partido Republicano, ya que algunas de sus máximas autoridades pidieron que renuncie a su postulación, algo a lo que el candidato se negó al rechazar las acusaciones.