Hay infinidad de formas de pedir matrimonio, algunas van a lo tradicional y lo hacen en una cena, otros se ponen un poco más creativos y mandan el perro con el anillo, incluso algunos, con un bolsillo un poco más grueso, descienden desde en helicóptero. El caso de Enrique, es una mezcla entre el primer y el último caso.

Resulta que este español tenía como novia a Karol, una guardacosta que trabaja en una playa de la ciudad de Málaga. Luego de barajar, probablemente, infinidad de opciones para pedirle la mano, este hombre convertido en el romance personificado, decidió llegar en moto a su lugar de trabajo y realizar allí la oferta, sorprendiendo a todos los presentes y por supuesto, a su pareja.

Enrique luego reveló que llevaba preparando la propuesta hace meses.

Según el dierio local El Español, la logística de Enrique fue muy acertada. Ella se encontraba trabajando, atenta a cualquier inconveniente que se presente en el mar, cuando de repente divisó que una moto de agua cruzaba las olas del mar, demasiado cerca de la costa para su gusto.

El vehículo lejos de alejarse, siguió su rumbo y se dirigió directo hacia la orilla. A medida que se iba aproximando, Karol pudo divisar que quien manejaba el vehículo estaba muy bien “empilchado”, ya que llevaba puesto un traje. Saco azul, camisa blanca abotonada, chalequto beige, pantalón tipo chino y unos zapatos al tono, ese fue el atuendo que eligió nuestro protagonista del día para realizar semejante despliegue.

Al llegar a la costa, Karol pudo reconocer que este misterioso hombre no era otro que su novio, quien ante la atenta mirada de todas las personas que estaban disfrutando el sol, pisó la playa con presencia, cual colonizador inglés, y se arrodillo para posteriormente disparar la conocida pregunta.

Uno de los detalles que más llamó la atención, fue que el futuro novio apareció de traje en la playa.

 

"En la playa que nos conocimos, ¿qué mejor sitio para pedirte que te cases conmigo?", fue lo que le dijo a su novia según los presentes.

Sin poder creerlo, la guardacostas no dudó en soltar el “si”, para desatar la felicidad de Enrique y la ovación de todos los presentes. Esta historia tuvo un final acorde a la planificación que hubo detrás, así lo relata el futuro novio.

"Que la gente se preocupe por dar amor y defenderlo, que es lo que realmente vale. He organizado esto con tiempo, desde hace un mes he estado preparando todo: el traje, el flotador, la moto de agua. Solo lo sabían el chófer, que era mi padre, y a los que he tenido que avisar para organizarlo. A mis amigos y familia les dije que tenían que estar en la orilla a esa hora, y ya está. Es más importante la originalidad que el dinero”, explicó Enrique al mencionado medio malagueño.

No queremos dejar pasar esa última frase que soltó el motoquero, por lo que consideramos pertinente repetirla: “es más importante la originalidad que el dinero”, por lo menos en este caso.

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